¿Ma’a pio ore , paraguayos? -¿Quienes somos,paraguayos?

Por Maria Zaracho Robertti

mariaesther.zarachor@gmail.com

Son tiempos en los que el espeso término de la paraguayidad nos encuentra irreconocibles y ajenos.

Campesinos, citadinos, indígenas y estudiantes paraguayos caminamos bajo una unica bandera inventada hace poco mas de doscientos años.
 En ocasiones me pregunto cuanto de alfombra ,bajo la cual se esconden siglos de dominación, conflicto y contradicciones,hay en esa bandera.

《…ya con el primer paso de frontera lo que importa es la pérdida irrevocable de la familiaridad…》
Sebald.Contra las patrias

Las palabras 《patria》, 《raza》 no las tolero enunciadas como monolítos incuestionables embadurnados de emoción, reactualizadas con textos del siglo pasado de Dominguez u O’Leary como justificativos tajantes de una supuesta característica genética y psicológica particular que nos identifica y nos diferencia de los 《otros》[ y que entre líneas se lee, nos ubica en un podio superior].

Empecemos por el cuestionamiento del carácter "bilingue" de nuestro pueblo. Como muchos otros "reconocimientos" sustraído al papel legalista-constitucional sin una profundización de su expresión en el cotidiano y una peligrosamente asumida unidad entre lo guaraní y lo paraguayo.
 En realidad, no solo existe el guaraní como lengua y como pueblo , existen múltiples lenguas y pueblos cuya riqueza aún nos resulta insospechada,pero prevalece lo "guaraní" asociado a lo "paraguayo", abordado desde la vieja y archiconocida concepción nacionalista, cuya conflictiva queda disuelta( en aparente reconciliación) en el mestizaje.

"La ideología del mestizaje (...)fué sin duda la estratagema para inventar la homogeneidad que en esa época (S.XX) se estaba necesitando.

Precisamente cuando las diferencias económicas y educacionales ya preconizaban la instalación de las grandes diferencias sociales que habrían de venir".Meliá (2011).

Coincido con Meliá en eso del mestizaje como primera "invención" que sustentó el ser "nacional".
 Hoy, en pleno siglo XXI , sentimos en el cotidiano como esa categoría de “mestizo” (con su supuesto de armonía cultural que describe a aquel hijo de españoles e indígenas que se expresa en ambas lenguas por igual,) no resulta tan armónico, como lo señalara Susnik, marginada por la elite nacionalista de la época.

Sentimos que el paraguayo del siglo XXI que se expresa en "guaraní paraguayo" todavía convive con esa herencia de ultraje , que en ocasiones se resuelve con un ultranacionalismo devenido en prejuicio , discriminación o indolencia.

Considero que solamente conociendo mínimamente la historia y vitalidad actual de los grupos que conforman el pueblo guaraní y entendiendo que es uno de los plurales modos de ser , mirar y vivir que conforman eso que somos, lograremos valorar y reconocer también a los demás pueblos indígenas que habitan esta tierra y este instante y así tambien los otros múltiples modos de ser y vivir en el Paraguay contemporáneo.

Parece que la historia nos invita a profundizar,mas que en lo que significa “patria” o “nación”, en el sentido del “tekoha”(modo de ser/vivir)y la diversidad.
Podemos divisar como en ciertos colectivos de paraguayos sobreviven en alguna medida aquellas formas que caracterizaron y caracterizan el modo de relacionarse con el mundo,las personas y las cosas de algunos pueblos indígenas( por que lo indígena en Paraguay son materialidad y espiritualidad vivas)asumiendo sin ingenuidad que con el paso del tiempo también se han desarrollado formas híbridas que necesitamos reconocer y comprender.
Solo dos categorías de análisis abrirían un extenso debate, para el que ahora no tengo ni los elementos teóricos ni los experienciales necesarios ,que me permitan un estudio serio de ciertos vínculos: la concepción de la tierra - naturaleza y la reciprocidad( con todo lo de armónico y contradictorio que este término conlleva).
En cierta forma, las recientes reivindicaciones campesinas remiten a ciertas concepciones de la tierra, la naturaleza y las relaciones sociales ya presentes en muchos de los pueblos indígenas que habitan el Paraguay.

Las reacciones generadas en el "paraguayo promedio" sea de solidaridad-identificación o de reduccionista prejuicio-diferenciación asumen la forma histórica de una contradicción identitaria que lleva siglos.

Recientemente el retiro de una placa de la época stronista (1954–1989) por parte de estudiantes de un colegio secundario , expuso la actualidad de la sociología, subjetividad y arquitectura , desde donde muchos paraguayos aún interpretan la historia y lo paraguayo.
Así como la bandera, esa invención de lo "paraguayo", nos cuestiona a medida que son más visibles nuestras diferencias, a la par que dos modelos opuestos de concebir el mundo, las relaciones sociales y las cosas reflejan dos modos de ser también opuestos. 
Hace apenas unos días una plaza y luego un colegio , fueron ocupados por seres humanos que nos convocan a pensar en el pasado, el presente y el futuro. Ni siquiera nuestros propios medios de comunicación se atrevieron al principio a nombrarlos al inicio de dichas manifestaciones.

Ciertos medios alternativos (internos y externos) nos llaman “Paraguayos”. Este fin de semana patrio un ícono, la bandera, aplacará lo complejo de la paraguayidad, aunque su reverso lleve una pregunta:¿Ma’a pio ore, paraguayos?

14 de Mayo 2016

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