Pro Vida o Anti Aborto?

El “debate” pro-vida/pro-aborto(o “pro-choice) es un eterno sin sentido que resurge cada vez que nos encontramos con una situación en la que una mujer se topa con un embarazo que no quiere llevar a cabo. Las razones por las que una mujer llega a tomar esto en consideración pueden variar, pero al final siempre se pueden encasillar en el mismo principio: no quiere ser mamá, no así, no bajo esas condiciones, no con ese violador, no porque se cuidó y aún así quedó embarazada, pero NO QUIERE SER MAMÁ.

Esto resulta ser imposible de entender para alguien que todavía cree que las mujeres solo tenemos un rol en el mundo: ser la esposa, mamá o abuela de alguien. Con solo tomar esto en cuenta es suficiente para no continuar un debate con una persona pro-vida, porque si no entiende que el instinto maternal no es universal y no entiende que si el hombre puede safarse de un hijo, la mujer también debería de poder, no vale la pena continuar la discusión.

Ahora bien, los pro-vida responden a esto proponiendo la adopción como una solución alternativa que salva a la mujer de tener que ser madre si no lo desea.

Según la UNICEF, para abril del 2016 había, aproximadamente, 140millones de niños huérfanos. 140millones de niños que no recibieron amor familiar, 140millones de niños hijos del estado, que probablemente en su mayoría no tienen acceso a un nivel de educación que les permita salir de la pobreza, que sufren del mayor indice de depresión en niños y que porcentualmente, existe una mayor posibilidad de que se suiciden. Entonces, esos niños que tanto defienden los pro-vida cuando están en el interior de la servil portadora de fetos, dejan de ser defendidos cuando llegan al mundo y se tienen que defender ante la realidad.

La adopción no es una solución alternativa porque no es una solución del todo, menos si existen tantas trabas en el sistema de este país como para permitir que una pareja homosexual pueda darle la vida que se merece a uno de estos niños. Pero como si se necesitaran más razones, todos estos millones de niños que nunca salen del orfanato, no solo no reciben amor, pero viven situaciones precarias de pobreza extrema. Ahora, ¿dónde quedan todos esos pro-vida que estaban tan interesados en que el feto podía sonreír? Parece que todo lo que querían era asegurarse que podían controlar la decisión que toma una mujer sobre su cuerpo.

Esta semana nos enteramos de la noticia de la niña de trece años que fue violada por su papá y ahora porta un bebé incestoso. También, desgraciadamente, nos enteramos de que pensaban los padres de la iglesia, quienes por ser célibes, no saben que es criar un niño, y por ser padres, creen que seguir sobrepoblando el mundo no importa. Repretel, como el medio menos profesional del país, demostró que su único interés era que la niña no abortara, no que estuviera bien, no que pudiera superar el trauma, pero que llevara a cabo un embarazo que le podría costar su vida. Y aún no llego a la peor parte: no solo nos enteramos nosotros que pensaban los padres, si no que se enteró la niña de trece años que ahora cree que velar por su vida en esta situación es “un peor crímen que el que cometió su papá”.

El feto, quien ahora llaman un “milagro”, va a crecer a ser una persona cuando salga del cuerpo de su mamá de trece años, y va a sufrir por ser hermano de su mamá, no solo psicológicamente, pero físicamente, porque las probabilidades de que ese niño no vaya a sufrir de un desastre genético son casi nulas. Pero nadie más que su mamá (si sobrevive), que no tiene posibilidad de realmente velar por él, va a sacrificar un céntimo para darle la mitad de vida que un niño realmente se merece.

El argumento pro-vida se limita, definitivamente, al momento en el que el niño nace y se desentiende por completo de todos los años de vida que a este niño le quedan. Si los pro-vida no se encargan de que los niños que se iban a abortar tengan una buena vida, y la iglesia, que sigue llenando el banco del vaticano, no saca de su monedero lo que se requiere para que estos niños vivan una vida plena, entonces, el argumento pro-vida no puede siquiera decir que defiende a la vida, porque lo que muchas veces sufren los niños no deseados, indudablemente, no es vida.

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