Alicia en el país de las maravillas.
Quiero escribir(te) el mejor poema, palabras que logren expresar lo que siento al mirar un atardecer(tus ojos), textos que hablen del sentir del viento en mi piel(un abrazo tuyo), al nieve sobre mi sien(un beso de tu boca)
Quiero que cuando el reloj marque las tres, y sea hora del (ver)té, que las galletitas estén sobre la mesa (o sobre tu piel, el Sr. Conejo viene de invitado, para ver(nos)me crecer. “Aún no es hora”, me dice él.
Espero impacientemente, mientras me tomo mi primer té “yo no quiero té, quiero café(el de tus ojos)” exclamo con poco parecer; la mesa es larga, pero la espera también.
Este mundo paralelo, donde a las tres, te veré, es donde quiero estar, para tomarnos el té. Te invito luego un café(mis ojos), para seguir conversando hasta el anochecer.
Las estrellas marcan la ruta, el tiempo y las decisiones; es hora de irnos a casa dice el reloj, durante horas, no me gusto la decisión, es mejor la hora del (ver)té a la hora del adiós.
El Sr. Conejo vuelve a insistir que es tarde, el reloj sigue andando, y cada tic tac, es un b(t)um b(t)um en mi corazón, la galletita se acabo, el café se acabo, el (ver)té se acabó por hoy.