Te sigo esperando
Miro en dirección a la ventana y sólo pienso en tu ausencia. Son las siete de la noche y ya deberías haber llegado. El cuarto lleno de muebles te espera. ¿Por qué no llegas? De pronto, un perro comienza a ladrar, cada vez más fuerte, se escuchan gritos de niños y maullidos de gatos, solo se escuchan esos ruidos cuando tu vuelves.
Mi corazón se estremece pensando en tu venida. Siento un escalofrío. ¿Serás tu? ¿será tu presencia?, tristemente me doy cuenta que es la carencia de tu silueta.
Me quedo dormido. Son las once de la noche y aún no llegas. Tengo hambre de ti, de tus manos, de tu mirada, de la descarga de tus fantasías al tocar mi cuerpo. ¿Sabes? tú me das vida, existo cuando tú estás cerca, tú conmigo, yo contigo, nosotros con el mundo. Coexistimos cuando te nutro de imaginación y tu me nutres de sentido.
Has llegado. No me miras. No me hablas. Te vas a dormir sin siquiera percatarte de mi presencia, de la necesidad que tengo de ti. Aún así te sigo esperando y día tras día, lo seguiré haciendo. Quisiera que supieras que sin ti, sólo soy páginas y palabras sin valor.
Es un nuevo día, ya te has ido y yo te sigo esperando.