Todo lo que empieza, acaba
Hola mundo, soy Mari.
La Mari de tu salón, la Mari del depa de al lado, la Mari que sea…
Algunos ahora dirán que soy un poco amargada. Curioso, hace 5 años la gente diría que era muy infatil e hiperactiva.
La verdad es que con el paso del tiempo he perdido fuerza…
-La fuerza para reconocer las verdaderas amistades de las falsas.
-La fuerza para pasarme las hipocresías y a las personas que te hablan bonito porque necesitan algo de ti.
-La fuerza para no dejar que ningún incidente reciente me traiga a la memoria todas las que me han hecho antes.
-La fuerza para perdonar a los que juzgan sin saber y hacen daño porque creen que lo merezco.
-La fuerza para luchar por no volverme exactamente igual a todos ellos….
Así que lo más correcto sería decir que no me he amargado, solo me he vuelto débil.
Tan débil que prefiero alejar a todo mundo y no tener que dar más excusas, ni explicaciones, ni justificar nada de lo que hago porque de cualquier manera todo mundo se hace su idea y cree que todo lo sabe correctamente.
Es más fácil para cualquier persona señalar con el dedo que intentar comprender y ser comprendido. Yo lo sé, hasta para mí se está volviendo más fácil.
Pero no por sentirme así significa que estoy mal. Las personas SI son hipócritas, SI buscan a uno solo cuando les conviene, SI son falsas y SI les encanta criticar y sentirme mejores que los demás. Mi error está en que no son todos.
Pero con el tiempo empieza a ser más y más difícil confiar, sentir la diferencia, dar ese “voto de fe”o “beneficio de la duda”. A veces terminas alejando a quien si valía la pena por pensar en quien antes no lo valió.
Pero por más que lo pienso no puedo sentirme mal por lo anterior. ¿Creen que disfruto esto? ¿Que lo que he vivido me ha moldeado de esta forma por gusto? Pues no.
Hay gente buena a la que simplemente le da flojera ser la diferencia, la suerte de los que la han pasado mal. Yo intento, pero con el tiempo se hace más difícil. ¿Así será como los verdaderos antipáticos se forjan?
A mi ya no me importa, aunque suene dolida la verdad es que no lo estoy. En este mundo hay un puñado de personas que aprecio muchísimo y valoro a morir, y mis pocas energías van a parar allá. El resto está aislado, es incomprensible y me da flojera, al menos, hasta que se demuestre lo contrario.