¿Por qué no? Alternativas de vida en la ciudad.

Pensar en autogestión, auto sustentabilidad e independencia energética parecen ser las llaves de un movimiento de gente joven que cada día suma más adeptos e interesados. Un camino que muchos fantasean con andar, pero que sólo unos pocos se animan a trazar. “El dejarlo todo” por un sueño de libertad, parece ser todavía un proeza un tanto complicada, para aquellos que han estudiado y luchado por lograr ser “profesionales”. Sin embargo, algunos no sólo se animan a dejar la ciudad y su confort, sino que trabajan activamente en lo que dicen podría ser “el futuro”: Huerta Orgánica, Construcción Natural, uso e investigación de Energías alterativas, Yoga, Danza, Música, Meditación, Medicina Natural, Convivencia Comunitaria y Comercio Justo son sólo algunos de los temas que les interesan. Un nuevo paradigma se asoma en el horizonte lleno de luz, amor, buena vibra e intenso trabajo.

El canto de los pájaros me envuelve mientras el sol aparece detrás de la montaña. Sofía sale del invernadero con un cajón de plantines de brócoli y se acerca a la huerta. Me cuenta que hace dos años que llegó a la zona y que todavía está aprendiendo los ciclos de la naturaleza.

-Cada año es un desafío nuevo. El año pasado sembramos poquito, como para nosotros. Pero este año estamos haciendo plantines para nosotros, para nuestros amigos, para los vecinos. En julio ya empezamos a sembrar, un poco adelantados para la zona, pero es que estábamos re ansiosos. El invierno es largo en la patagonia. Casi todos esperan hasta Agosto, Septiembre y Octubre para la siembra. Igual todo lo que sea de hoja se siembra hasta Marzo. Generar tu propio alimento es una sensación maravillosa.-

Sofía sonríe contenta, pero aclara que no es algo fácil.

-Tengo ese recuerdo claro de escuchar a mi familia decir de lo duro del trabajo en el campo. Y creo que es cierto, es duro, pero como cualquier otro trabajo. Lo más interesante es la gran satisfacción que te da sembrar. Encontrarte con esa plantita que empieza a crecer y cuidarla hasta cosecharla, me parece una sensación maravillosa y única. ¡Además de que es super sano y riquisimo! Pero hay que preparar la tierra, el compost, estar atento a los tiempos de siembra, repicar, regar, proteger a las plantas sensibles a las heladas, etc, etc La idea es generar para comer y quizás para compartir con amigos. Todo chiquito, nada a gran escala. Acá la agricultura es bien familiar.-

En la misma Chacra viven dos parejas más que también han llegado hace poco a la zona. Ninguno es propietario, pero si arreglaron con el dueño de la tierra para cuidar el lugar y hacer mejoras, a cambio de un espacio para poder desarrollar su vida. Nicolás, me explica de qué se trata.

-La idea es no poseer. No tener la necesidad de hipotecar nuestra vida por un título inmobiliario que nos diga que algo es nuestro. Al fin y al cabo las tierras son de aquellos que las habitan. Y nosotros habitamos, cuidamos, hacemos nuestros los espacios por donde pasamos, pero no necesitamos papeles, ni quedarnos acá para siempre. Es cierto que hay mucho temor al respecto. Mucha gente teme ser estafada y es comprensible, porque vivimos en un mundo donde muchos olvidan que “todo lo que va siempre vuelve”. Sin embargo, nosotros creemos que lo más importante es decir la verdad, ayudar al prójimo, no querer poseer ni riquezas, ni a personas, e intentar pasar por esta vida multiplicando acciones positivas, optimistas y de gran conexión y equilibrio con la naturaleza. La naturaleza es increible. Magia constante. Lo demás es sólo invención del hombre-.

El juego de la vida empezaba a cambiar en mi cabeza y lo más interesante es que el tablero y los jugadores estaban cambiando. El camino está siendo inventado a cada paso y los nuevos conceptos son posibilidades reales que se van materializando en la acción.

-Es cierto que no es fácil. La vida no es fácil, es un desafío constante. Y ahí está lo más interesante de la cuestión. Al interactuar con otros es donde generalmente surgen los conflictos. Hay una necesidad de medir y etiquetar todo lo que vemos, oímos, hacemos. El tiempo, por ejemplo, es el gran tema. Todos corriendo para entrar y cumplir con el tiempo. O “la familia”. “Hay que juntarse para festejar tal día”, “hay que hacer tal cosa”. Creo que todo eso está cambiando y va a terminar cambiando radicalmente. Es como que ya no se puede caretear nada. Las cosas son o no son, quiero hacerlas o no y hay que hacerse cargo de eso. No hacer nada por deber, no hacer nada porque otros dicen que tenés que hacerlo.-

Mientras las palabras de Nicolás rebotaban en mi cabeza, me vi a mi misma en infinidad de situaciones cotidianas cumpliendo con deberes familiares, laborales, educativos, etc, etc. Me pareció interesante su punto de vista.

El sol empezaba a ponerse cada vez más picante, así que decidí ponerme al reparo debajo de una parra que crecía lentamente hacia arriba ayudada por unas palos y unas soguitas. Mirando la montañas, escuchando el sonido de un arroyo cercano, el canto de los pájaros, el viento, sentí que podía quedarme allí a encontrar mi propia forma de vivir la vida. ¿Por qué no?