Un grito que sacudió las calles

Afuera llovía cada vez más fuerte, ellas se miraban y tenían los ojos llenos de lagrimas. Marchaban hacia Plaza de Mayo en silencio junto con miles de mujeres, los paraguas coloridos eran la única tonalidad que mostraban las calles, la tarde estaba gris y ellas vestían de negro. Llevaban cartulinas rosas escritas a mano, un poco desteñidas por la lluvia y el dibujo que estuvo circulando por la redes sociales los días anteriores a la marcha, eran las 18 del miércoles negro.

Crédito: La Nación

Natalia y Carolina tienen 25 y 27 años, son amigas desde la secundaria. Cuentan que su amiga Maria Laura sufrió violencia verbal durante todo su noviazgo con Federico y que ella lo vivía justificando. “Inclusive la llego a empujar contra una pared un día que no le contesto un mensaje de whatsapp”, contó Natalia. Luego Carolina dijo que la tenía completamente controlada, la llegaba a llamar 25 o más veces al celular para saber donde estaba. Nosotras le decíamos que eso no era normal, que no era amor. Pero ella creía que el iba a cambiar y de alguna manera siempre se sentía culpable.

Luego del brutal crimen de Lucía Perez en Mar del Plata, las mujeres marcharon para decir basta contra la violencia machista. Doscientos veintiséis femicidios hubo en el país en lo que va del año, de los cuales 19 se cometieron en octubre, informaron las organizaciones defensoras de los derechos de la mujeres, y advirtieron que en el último mes una mujer murió cada 21 horas por violencia machista.

Créditos: Cedoc

Natalia y Carolina Escuchaban atentamente la lectura del documento de Ni una Menos muchas de sus partes quedaron retumbando en sus cabezas: “Somos las amas de casa, las trabajadoras de la economía formal e informal, las maestras, las cooperativistas, las académicas, las obreras, las desocupadas, las periodistas, las militantes, las artistas, las madres y las hijas, las empleadas domésticas, las que te cruzás por la calle, las que salen de la casa, las que están en el barrio, las que fueron a una fiesta, las que tienen una reunión, las que andan solas o acompañadas…” Ellas saben que a Maria Laura no la van a ver nunca mas, que ella no tuvo otra oportunidad cuando fue brutalmente golpeada por su ex novio, cuando sus reclamos no fueron escuchados, cuando su familia se negaba a enfrentar la realidad, cuando todos creían que sus problemas eran domésticos y que no había que meterse. Se secan las lagrimas y siguen adelante, ella nos da la fuerza para seguir esta acá con nosotras, en esta lucha y comenzaron a gritar: “Ni una menos, vivas las queremos”.

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