Lo que Ada no te ha enseñado

¡El post de Medium anunciado en televisión!

La polémica de la semana viene de la mano de la última newsletter de David Bonilla: «Lo que Ada me ha enseñado». Publicación en la que comparte su perspectiva sobre la brecha de género en el sector tecnológico y en la que muches hemos detectado numerosos errores.

Después de cuarenta y ocho horas de debate infructuoso, he decidido analizar en un post los distintos puntos problemáticos de la publicación. No sin antes recordar algo muy importante:


I. ¿Por qué hay pocas mujeres en tecnología?

El primer problema es la clara falta de información sobre el problema de diversidad en tecnología. Os hablo de esto mismo en un post anterior: «La diversidad mola (I)».

Si vas a redactar un texto hablando de la brecha de género en la industria informática, lo mínimo que debes hacer es informarte sobre qué elementos juegan un papel importante en esta y qué posibles soluciones se plantean. Las causas están ampliamente estudiadas y hay numerosos artículos, papers, libros, charlas y advocates que tratan este tema cada día.

Y, como apunte, voy a conceder que hable únicamente de la brecha de género, pero tenemos un problema sistemático de diversidad en tecnología. Un problema que afecta a otras minorías en el sector (comunidad LGBTQ+, personas racializadas…) y no exclusivamente a mujeres.


II. ¿Caza de brujas?

¿Existen personas que nunca han reproducido un comportamiento machista?

El machismo es complejo, forma parte de nuestra sociedad, cultura y educación y, por lo tanto, de nuestros sesgos. No decidimos ser machistas, si bien depende de nosotros deconstruirnos y desaprender poco a poco todas esas conductas sexistas en las que hemos sido criados.

Está, por lo tanto, justificado señalar hasta el gesto que a priori parece más insignificante, porque esas microagresiones hacen que el ambiente laboral y académico sea irrespirable. No se trata de una caza de brujas, ya que quienes sufrimos discriminación en la profesión no podemos separarnos o ignorar los comportamientos discriminatorios a los que nos enfrentamos cada día. Es un lujo que no nos podemos permitir.

Y, no, tener madre, hermanas, amigas o hijas no nos libra de ser machistas. Las personas machistas no son creadas artificialmente en un laboratorio.


III. ¿Posicionamiento?

El tono general del texto es equidistante y paternalista.

Está escrito desde la aparente perspectiva de alguien que cree poder ver y juzgar cómo luchamos día a día por recuperar nuestro espacio en el gremio. Alguien que quiere apoyar la causa pero que, sin embargo, no se posiciona claramente.

En esta lucha diaria por hacer de la tecnología un lugar diverso, cualquier opinión que dificulte el desarrollo normal de nuestra actividad académica o profesional deja de ser válida. Es algo tan sencillo como eso.

Asimismo e independientemente de lo buena que sea la intención, no posicionarse claramente es una actitud negligente que solo ayuda a perpetuar todos esos comportamientos y actitudes discriminatorias que queremos eliminar de una vez por todas.


IV. ¿Consejos?

No adoctrinamos. Os señalamos todos aquellos gestos que suponen una agresión o piedra en nuestro camino, por pequeña que sea.

Esto me parece especialmente egoísta, sobre todo si tenemos en cuenta el altísimo porcentaje de abandono de la profesión debido a problemáticas como el acoso, las microagresiones diarias, la marginalización o la dificultad para encontrar trabajo.


No dudo en ningún momento de la buenísima intención de David y me alegro de que, como muches otres profesionales del sector, haya decidido participar en un proyecto tan necesario como Adalab. Sin embargo, y como señalé anteriormente en este mismo post, la intención no significa nada si las acciones no son las correctas.

Que una persona con semejante repercusión difunda un mensaje de este tipo —cargado de sesgos y falta de información— sobre problemas tan graves es negligente, peligroso y supone una piedra más en la lucha por la diversidad. Legitima, sin quererlo, a otras personas para que se pongan a la defensiva cada vez que alguien señala que uno de sus comportamientos o acciones está mal.

En resumen, creo que lo más acertado habría sido ceder su espacio a miembros de minorías para ayudar a amplificar su voz y que más personas escuchen sus experiencias.

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