A propósito de los juegos Olimpicos…

“Las dificultades existen para provocarnos, no para desalentarnos; para que nuestro espíritu crezca y se fortalezca a través de él”

Estoy convencido que lo que hace a un deportista campeón no es la medalla o subir al podio, (aunque claramente es la comprobación empírica de un estándar) sino más bien poner a prueba su espíritu, es por eso que un deportista como Carlos Lobos puede sentir satisfacción y plenitud por haber logrado el 29° puesto en la equitación olímpica en Río 2016, porque más allá de no obtener una medalla puso a prueba su espíritu, no solo saltando casi 3 metros antes del pique en un obstáculo que perfectamente pudo cobrar su vida, ni terminando con resultado histórico la disciplina más completa de la equitación, sino también porque está poniendo a prueba en un par de días, años de trabajo (desde niño cuando montaba en Arica caballos de tropa con equipo viejo), por representar el verdadero espíritu militar de dedicación, sacrificio y humildad.

Los que hemos practicado la equitación como deporte sabemos que el caballo es el reflejo del jinete y es que nuestros espíritus son los que se conectan para conformar un binomio, el caballo sabe quien está sobre su lomo y no lo puedes engañar, sabe si puede confiar en ti y saltar para cubrir 5 a 6 metros de espesor con foso y troncos fijos, sabe que como los maestros antiguos decían “primero lanzarás tu corazón”.

El mismo espíritu de Carlos Lobos y Ranco se puede reconocer en Ricardo Soto con sólo 16 años, mientras como contraste muchos de su generación se ponen pasamontañas para destrozar todo, me pregunto si tendrán la mimsa impronta de la dedicación, sacrificio y humildad que estos compatriotas Olímpicos. A este tipo de deportistas los nervios no les juegan en contra, por el contrario los impulsa a honrar los años de trabajo, no los obsesiona una medalla, su momento de gloria es haber sentido la satisfacción que honraron su participación con todo lo que tenían y que su historia o leyenda se refleja en sus acciones diarias, es por eso que se han ganado el cariño del público, gracias a su autenticidad y sencillez entregándolo todo por lealtad, primero hacia ellos mismos, al lugar de donde vienen y finalmente siendo leales a la historia que quieren construir.

Muchos chilenos tienen ese espíritu de honrar sus vidas, aunque no tengan la exposición mediática de los Juegos Olímpicos, son la tenue reserva moral que aún le queda a este país, la tenue y solitaria impronta de construir la vida en protagonismo, gratitud, tenacidad, disciplina y humildad, después de muchos años de destrución de valores que finalmente sostenían la virtud que alguna vez tuvimos como país y espero algún día renazca de las cenizas.

Mario Fuentes Escala.