Conversaciones para Crecer y Sanar “Emociones adictivas”

Una emoción adictiva, es la manifestación emocional y fisiológica exacerbada de una creencia o historia que te contaron de muy niño o incluso desde el feto y que tiene como origen el “no soy suficiente”.

Estas manifestaciones son exacerbadas cuando generan desequilibrio evidente y lo podemos identificar cuando la reacción provoca conflicto con nosotros mismos y/o con los demás. Si esta emoción adictiva en contraposición, encuentra o activa un observador que permita reconocerla, entenderla y eventualmente controlarla o resignificarla a nuestro favor, ésta se manifiesta dentro de un rango de equilibrio (lo que llamaríamos normal) y en ese caso no genera mayor daño o conflicto evidente en nosotros ni en la relación con los demás, así se mantiene la interacción y conexión con los demás desde la apertura de posibilidades. Por el contrario si no se entrena ni desarrolla el observador lo suficiente para reconocer y resignificar oportunamente estas reacciones, ocurre lo contrario dañando nuestras relaciones y conexiones, cerrando posibilidades, lo cual en un mediano y largo plazo hacen que la persona experimente cada vez menos libertad independiente de la capacidad que tenga de manipular su entorno.

Lo anterior provoca un sentimiento y sensación de rabia e impotencia alimentado por la culpa, ya que nuestro SER igual que un susurro al oído te dice que actuaste dañandote a ti mismo presa de un potente patrón que configura tu “modo automático de vida” y es ese sentimiento contradictorio (reacción vs El SER que susurra) el que genera una especie de agobio difícil de describir por quienes lo experimentan, pero que evidentemente es muy lejano a la felicidad y la autorealización.

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