La privatización de las playas Mexicanas


Tenacatita es una playa que forma parte de una de las bahías que se encuentra en al sur de la denominada “Costa Alegre” en Jalisco. Enclavada en el pacífico Mexicano es una playa de oleaje moderado, aguas de color turquesa y arenas doradas.

Vista parcial de la bahía

Es una de esas playas que a primera instancia pareciese que nunca ha sido descubierta. Muy pocos visitantes, muy pocas construcciones alrededor.

De las primeras ocaciones que la visité siempre me llamó la atención de que no había “palapas” — Restaurantes rústicos a la orilla de la playa — ni de pequeños hoteles cercanos donde quedarse. Para ser sincero, nunca me cuestioné el por qué la diferencia con otras playas cercanas como “Los Ángeles Locos”, “Boca de Iguana” o la “Manzanilla”.

Sólo algunas pocas construcciones en ruinas y abandonadas.

El fin de semana pasado volví a visitar la playa. Y por primera vez noté algo que no había notado anteriormente. Había una buena cantidad de policías estatales de Jalisco apostados desde la entrada a la playa y por toda el área que pudiésemos considerar el malecón.

El gobierno nos sacó a la fuerza y demolieron el hotel y los restaurantes.

Platicando con algunas de las pocas personas que ofrecen servicios en el área me decía — con una actitud de impotencia — :

Disculpa que no tengamos mejores espacios para ofrecerte, pero es que ni permiso para construir baños nos quieren dar. Hace 5 años llegó el gobierno y nos sacaron a todos a la fuerza, aún y cuando mi papá tiene títulos de propiedad desde hace muchos años. No les importó nada, una vez que nos sacaron tumbaron el pequeño hotel y los restaurantes que estaban en la zona. ¡Perdimos todo!

En ese momento los letreros de “Propiedad privada” por doquier empezaron a hacerse más notorios.

Ya por la tarde, mi acompañante y yo decidimos ir a tomar fotos por el área y la playa contigua “Playa Coral”, cuando mi acompañante toma una foto de una de las patrullas que estaba estacionada frente a la playa, no había ningún policía cerca del vehículo.

No pueden tomar fotos a nosotros o la patrulla o las construcciones que están de éste lado.

Un par de minutos después un policía montado en una cuatrimoto nos alcanza y nos dice que no podemos tomar fotos. Cuando le preguntamos el por qué, su única respuesta es que porque estaban comisionados a esa zona y porque estaban armados, mientras con su mirada me invitaba a ver el arma que traía colgada a la cintura.

Playa Coral

Obviamente le negamos que habíamos tomado la foto, cuando por el radio pude escuchar claramente que otro policía le decía que sí, que si habíamos tomado la foto a la patrulla. Mi acompañante le preguntó que si estaba prohibido tomar fotos a la naturaleza, el policía sólo contestó:

No pueden tomar fotos a nosotros o la patrulla o las construcciones que están de éste lado — apuntando a unas casas a la orilla de playa — ni a los letreros que dicen propiedad privada. Si quieren sólo pueden tomar fotos al mar, pero nada más.

De alguna forma le seguimos la corriente al policía y continuamos el camino a “Playa Coral” a seguir tomando fotos. A los minutos — y siendo los únicos visitantes en esa parte de la playa — apareció otro policía con la intención de patrullar la playa solitaria. Tomamos algunas fotos en esa área y regresamos nuevamente a la playa de Tenacatita.

Algunos pescadores ya regresaron a la bahía.

Ahí nos sentamos a platicar con otra de las personas del lugar, a quien le preguntamos el por qué de tanta seguridad en la zona, a lo cuál nos respondió:

Están aquí para cuidarnos, lo dice en tono de sarcasmo, nos dice que están para proteger todas esas zonas marcadas como Propiedad Privada.

Nos cuenta la misma historia del desalojo, la destrucción de su propiedad y de como no los dejan mejorar las instalaciones ahora que por fin podían estar de regreso. Para esto ya habíamos notado al otro policía que estaba fuera de la palapa cuidándonos y de cómo su actitud cambiaba, se ponía más alerta, cada vez que yo levantaba la cámara y hacia como que tomaba fotos.

Ya era tarde e iba a obscurecer pronto, debido al interés que tenían los policías en nosotros en ese momento, decidimos que era hora de retirarnos. En este momento el policía que nos cuidaba desde fuera de la palapa estaba a un costado de mi auto.

Es simplemente increíble que quienes se supone están para Proteger y servir se dediquen a hostigar aún y cuando no estás realizando alguna actividad ilícita.
Construcciones abandonadas y clausuradas

Al salir de la zona de la playa el policía que se encontraba en esa zona tomó su radio y algo dijo, lo vimos por el espejo retrovisor, solamente pudimos asumir que estaba reportando que ya nos habíamos ido. Manejé hasta la carretera Puerto Vallarta — Manzanillo siempre viendo por el espejo retrovisor en caso de nos siguiera una patrulla, afortunadamente parece que ahí quedó todo.

Es simplemente increíble que quienes se supone están para Proteger y servir se dediquen a hostigar aún y cuando no estás realizando alguna actividad ilícita. Toda esta situación sólo nos causó curiosidad por conocer un poco más de la situación que llevó al conflicto que vive la playa y sus pobladores.

La siguiente es una línea de tiempo de los hechos en base a publicaciones de medios locales y nacionales a partir del 2010 cuando se inicia con la privatización de la zona.

El conflicto

1993

  • La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorga una concesión de explotación a la Inmobiliaria Rodenas de al parecer 42 hectarias.

2010

  • El gobierno del estado — a cargo del entonces gobernador Emilio González — envió a la fuerza publica a desalojar a hoteleros, restauranteros, pecadores y habitantes del lugar. En conjunto con elementos de la empresa de seguridad privada: Sepromex.
  • Se restringe el acceso a la playa y se bloquea una carretera estatal, bajo la aprobación del gobierno del estado de Jalisco.

2012

  • La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) revoca la concesión por violaciones a la misma y adeudos en los pagos de derechos.
  • El ahora gobierno bajo el cargo de Aristóteles Sandoval Díaz, ordena retirar los bloqueos a la carretera y el acceso a la playa.
  • La playa queda bajo el resguardo del municipio de La Huerta, pero se niegan permisos a los desalojados para reconstruir sus negocios.

2015

  • Al día de hoy la playa es de libre acceso, aunque custodiada, en espacial las áreas marcadas como propiedad privada.
  • Los dueños originales no pueden reabrir sus negocios.
  • Existe al parecer un litigo por parte de la Inmobiliaria Rodenas para recuperar el control del área.

Referencias