Darwin Desbocatti, el opositor impune

Darwin Desbocatti, es seguramente hoy día y tal vez sin proponérselo, uno de los analistas de la política y actualidad nacional más escuchado y posiblemente uno de los más influyentes también. Con el don del humor, incisivo, irónico, provocador y políticamente incorrecto, muchas veces (la mayoría) incurriendo en temas de lo más variados, es una de las pocas personas de este país que tiene licencia para criticar ácidamente al sistema político, o más precisamente a los políticos. Me ha llamado la atención (lo sigo desde hace apenas un año) que raramente alguien ose contradecirlo o enfrentarlo; ignorarlo no es posible, porque ciertamente es un formador de opinión, y lo suyo va mucho más allá del humor, esa virtud que posee Darwin y que combinado con una evidente y sólida base cultural (desconozco cuál es su formación) más una velocidad de respuesta y elaboración de razonamiento envidiable, lo constituyen en un “rival” avasallante para quien lo enfrente.

Supongo que antes criticaba con igual libertad a los gobiernos no frenteamplistas, ya que si hay algo sobre lo que no se puede dudar es que se trata de un tipo no alineado con ningún partido. Pero lo que más me llama la atención son las implacables críticas, ya sea hacia las figuras oficialistas o en temas que son banderas de la izquierda uruguaya. Los ejemplos son muchos, para muestra anoto la crítica a Miranda sobre el “casting de los Sirios” como él lo llama, al chavismo, a la democracia interna del Frente Amplio, y a un sinfín de temas más. Asimismo no le tiembla el pulso, o mejor dicho, la voz, para criticar al propio Tabaré o a sus dos blancos favoritos: Astori y Mujica, con críticas y adjetivos feroces. Críticas estas que si hubieran sido llevadas adelante por cualquier integrante de los partidos de la oposición seguramente hubiera recibido una andanada de respuestas y contra-ataques del propio sistema político o de las ya famosas “redes morales”. Sin embargo el silencio es casi abrumador, nada, o casi nada. Recuerdo una tenue contraofensiva de un grupo de Facebook llamado “las redes frenteamplistas”, que rápidamente fue contrarrestado al programa siguiente por Darwin. También me llama la atención que los seguidores de Desbocatti sean tanto de los partidos tradicionales como de la izquierda, y de entre éstos últimos veo que muchos de ellos son antiguos frenteamplistas que están bastante decepcionados con el funcionamiento del Frente en el gobierno, e incluso con posiciones históricas de la izquierda, y posiblemente hayan encontrado en Darwin alguien que le pone voz a sus críticas internas.

Les invito a que escuchen atentamente a Desbocatti, y posiblemente concordarán conmigo en que muchas (realmente muchas) de sus críticas a la izquierda uruguaya en boca de otros protagonistas hubieran merecido más de una respuesta y/o escrache mediático; pero con Darwin … nada, ni siquiera se hace merecedor a una tímida pintada al estilo de “Darwin facho” en los muros de Montevideo.

Pablo Abelenda
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