Conocer a Jesús

Zaqueo, hombre rico, jefe de publicanos, subió a un árbol -porque era de baja estatura- para conocer a Jesús.

Con el hecho que nos narra el Evangelio sobre Zaqueo, nos llama la atención que los prestamistas, las instituciones de préstamo o quienes cobran los impuestos, resultan, en poco tiempo, favorecidos con un enriquecimiento inexplicable y no siempre lícito.

Pero si llega a influir en ellos el conocimiento de Jesús, tal vez les despierte una conciencia cristiana que los lleve a re-invertir en los pobres el fruto de las ganancias.

Zaqueo recibe muy contento a Jesús en su casa y se convierte.

Y así, como Jesús, piensen siempre en socorrer a los pobres. Los comerciantes o dueños de negocios cuando anuncian en sus artículos una barata, no hacen sino demostrar el alto precio que sostienen y les permite rebajarlos.

Los buenos cristianos intenten aplicar al comercio la propuesta del Concilio Vaticano II, de cristianizar el mundo seglar para evitar fraudes, compensarlos con precios justos y facilitar el consumo necesario a los pobres.

Sería curioso e interesante que el espíritu cristiano que practican los llevara a establecer un día “Tiendas Cristianas”, en donde se cuidarían los artículos de la Canasta Básica para favorecer a los consumidores pobres o de escasos recursos.

De los cristianos depende, como lo pide el Concilio Vaticano II, “cristianizar” el mundo seglar de los negocios.

Rafael Gallardo García, osa

Obispo Emérito de Tampico