La verdad es que en los dos últimos días he visto bastante debate sobre este asunto y la única palabra que encuentro para definir mi impresión general es tristeza.
Una tristeza profunda porque me he encontrado en una gran parte de la gente, muchas de ellas personas que considero respetables, con un autoritarismo y una falta de capacidad de razonamiento increíbles.
Comprobar cómo no sólo actúan de manera autoritaria e irreflexiva, sino que además creen que lo hacen desde una superioridad moral, y que ese pensamiento esté tan extendido me resulta muy, muy triste y desmoralizante.
Ha sido imposible debatir educadamente sobre el tema, me quedo con 2 ó 3 bloqueos nuevos en Twitter que me entristecen bastante y la sensación de que existe miedo a hablar libremente sobre ciertos temas y que todo esto sólo puede ir a peor.
