“¡¿Cómo se llamaba esa bendita canción?!”
Son las 2 de la mañana. Llevo dos horas, viendo hacia el techo, contemplando lo que acabo de sentir.
Me encantaba escuchar música en el carro cuando nos íbamos de la playa de regreso a la casa. Siempre es triste dejar las olas y la arena, más cuando uno tiene…