Sep 4, 2018 · 1 min read
La necesidad es cabrona, así de fuerte, antisonante y prostituida. Nos obliga al abuso o a la complicidad, a lo prohibido.
A veces la necesidad es un sentimiento y otras, un rostro. Se disfraza de todo, hasta de amor, para que nunca dejemos de necesitarla. Es astuta y peligrosa.
Y uno pasa los días compadeciéndose y justificándola. Siempre insatisfecha, siempre en busca de más. Eso da miedo. Necesitar asusta, pero excita. Es una contradicción con voz de mando. Solo nos queda obedecer para calmar sus demonios y los nuestros.
Así es como uno sucumbe a sus caprichos. Así es como uno se pierde… o se encuentra.
