La familia en la era digital

Los dispositivos tecnológicos se han convertido en el centro de nuestro quehacer familiar. Los tiempos en que la familia se reunía para compartir con juegos de mesa, paso a la historia. Estamos tan vinculados con la tecnología que nos hemos olvidado de interactuar con los que nos rodean. Hemos perdido relación con nuestros hijos y nos hemos convertido en adictos a toda interacción digital.

Es clásico ver en los restaurante, centros comerciales o en la casa como todos están conectados a dispositivos móviles, estamos más preocupados por interactuar con el mundo digital que con las personas reales que tenemos al frente. Esto nos está dopando la comunicación, estamos cada vez más lejos de lo que realmente importa: La Familia.

Quiero que quede claro que en lo personal considero que la tecnología es una gran herramienta que nos ayuda en el crecimiento de nuestro negocio, en nuestro hogar, e inclusive puede ser un gran aliado en la educación, el problema acá es saber darle un buen uso.

¡No nos engañemos! esto no es solo tema de jóvenes, todos estamos involucrados en esta adicción. Los jóvenes pertenecen a una generación que prefiere enviar un mensaje instantáneo que hacer una llamada teléfono, y los padres somos adictos a los dispositivos móviles ya que es una manera de estar conectados con el trabajo, así que asumimos que estamos con nuestros hijos pero en realidad estamos perdidos en la tecnología. Debemos tener cuidado y definir hasta qué punto nos permitiremos esta falta de interacción, comenzando por nosotros los padres, porque somos nosotros los que les hemos enseñado a nuestros hijos este tipo de actitudes.

Pienso que para evitar esta falta de interacción real con nuestros seres queridos, debemos poner reglas que nos ayuden a tener una convivencia sana, ¡y no se trata de aislarnos de la tecnología!, ¡eso sería un error!, pero si debemos poner ciertos límites y dar el ejemplo teniendo reglas en las que todos debemos participar.

Un hogar sin reglas es como una ciudad en anarquía, por lo que debemos consideras implementar un horario de uso de dispositivos móviles, fomentemos dinámicas que nos regresen la comunicación real con nuestra familia, organicemos actividades donde estén involucrados todos. Esto debe ser espontaneo y no convertirse en una imposición porque de lo contrario lo que lograremos es apartar a nuestros hijos y no cumpliremos con nuestro objetivo: crear comunicación.

A mí me llama mucho la atención ver niños en edades muy tempranas con Smartphone de última tecnología, de hecho los usan mejor que nosotros, nacieron en este era y se les hace muy normal. Las grandes marcas se han dado a la tarea de convertirlo en una necesidad, en este tema definir una edad apropiada es bastante complicado, ya que esto depende de cada familia, pero considero que es necesario poner límites.

Por otro lado esta la información que reciben nuestros hijos en las redes sociales o el internet, es tan abundante que cuando necesitan hacer una consulta ya no les preguntan a sus padres, lo buscan en la web, y todos sabemos que no necesariamente esa información es real. Así que los valores que les hemos tratado de inculcar podrían perderse en el camino sino tenemos un plan de acción en nuestro hogar que evite que la tecnología nos sustituya.

Tengamos claro que la responsabilidad en la educación de nuestros hijos es nuestra, no dejemos que nos roben esa satisfacción, involucrémonos, no perdamos la comunicación y aprovechemos los beneficios que nos brinda la tecnología sin que controle nuestras vidas y dejemos de andar por el mundo en modo zombi porque nos estamos perdiendo de actividades agradable con nuestra familia y amigos.

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