Verandering.

(Cambio).

¿En que momento comenzó esta estúpida idea de que debemos moldear quienes y como somos para impresionar a otras personas, o simplemente para conseguir una respuesta de ellas?
¿Cuando fue el absurdo instante en el que nos detuvimos en frente del monitor a preguntarnos “¿qué debo decirle para que si me conteste mi mensaje?” o “¿como hago para que no se apague esta conversación?”?

¿Dónde quedaron aquellos tiempos en los cuales nos sentábamos horas el uno frente al otro sin si quiera recordar que hora era hablando sobre las cosas que en verdad sentíamos? ¿dónde quedó la bonita costumbre de no aparentar y solo vivir? ¿por qué debo editar los textos que escribo dependiendo de como es la otra persona y no tomando en cuenta la realidad? ¿por qué le tenemos tanto miedo a abrirnos y dejarnos ser?

La vida nos lleva por muchos caminos, los cuales nos van moldeando y, de cierta forma, editando la forma en la cual actuamos, y a veces hasta en la que pensamos. ¿Recuerdas cuando eras pequeño? Aquel tiempo en el cual llegabas con cualquier niño extraño y comenzabas una conversación, un intercambio de sonrisas y juguetes y bailabas al son de cualquier canción, ¿en que punto de la vida perdemos eso? ¿en que punto de la vida perdemos la facilidad de ser honestos y reales sobre quienes somos y pretendemos ser personas diferentes dependiendo del entorno al que nos enfrentemos?

Yo quiero regresarme una buena cantidad de años, y no me refiero a volver a tener 6 años, me refiero a poder volver a actuar así, llorar si me siento mal, reír a carcajadas cuando creo que algo es gracioso, hablar de mis sueños sin miedo a que alguien los juzgue, y si, ¡por dios! poder mandarle un mensaje a aquella persona que me gusta sin tener que pensar en si se va a molestar o si va a hacer que no le guste. Es cansado pensar por los demás, tener que ir por la vida editado tus movimientos por miedo a que pensará o que dirá el de al lado.

Así que comenzaré una pequeña rebelión, dejaré de preocuparme del que dirán, del que pensarán, del ¿pero que tal si el/ella…? ¡Eso no importa! Importa lo que queremos decir, lo que sentimos, lo que llevamos dentro, y más que nada, que lo dejemos salir sin más miedos, sin titubear, sin juzgar. Y no, no me refiero a que hablemos sin pensar, o que digamos lo que sea en cualquier situación, pero si, a que lo hagamos bajo nuestra propia jurisdicción, que por algo la tenemos, y dirán ¿qué si no me contesta mi mensaje por decirle lo que pienso? ¡No te preocupes! Seguramente esa persona también está igual que tu antes de desprenderte de la preocupación innecesaria que se nos ha creado.

Créeme, no te desesperes si las personas siguen ignorando tu sinceridad, llegará alguien genuino con quien podrás hablar por horas sin que te haga sentir que pierde su tiempo o que hablas sin sentido. Una persona, o más de una si es que corres con suerte, que podrá desnudarte sin siquiera tocarte, sin importar la distancia, ni los mensajes, ni la hora, ni el espacio… ni nada. Se paciente, se que es difícil considerando la rapidez con la cual se vive hoy en día, pero ¿qué prefieres? un millón de conversaciones vanas con personas que en verdad no te conocen y, siendo honestos, no les importa quien en realidad eres o una persona con la cual puedes enviar un millón de mensajes “desnudos”.

No se tú, yo decido desnudarme ante la vida, dejar correr mis colores, no esconderme detrás del que dirán, sino salir y brillar sin importar a quien moleste o cuantos chicos menos vayan a querer salir conmigo por ello. Yo decido que no soy un señor cara de papa al cual pueden editar mi persona, soy una persona que se ama a sí misma y que esperará pacientemente a que lleguen otras personas que puedan apreciar quien soy y que sepan amarme desnuda y llena de colores.

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