El Mercado Central de Alicante sube del Infierno

Con la llegada del año nuevo se pondrá punto y final a las obras de reconstrucción del emblemático edificio

Virginia Martínez, Concesionaria del puesto 293

Vómitos, mareos y lipotimias. Plaga de abanicos y ventiladores. Hasta 40 grados. Nadie ha subido del infierno para contarnos que hay en él, pero si visitabas la pasada temporada estival el Mercado Central sentías que, en el transcurso de hacerte con tu compra, habías bajado a visitar al “Ángel Caído”. Trabajar en uno de los 300 puestos del Mercado durante este verano les ha costado a los concesionarios alguna que otra lágrima, y sobre todo, sudor. Mucho sudor. Remontar la tradición de comprar en puestos, subir del infierno al cielo el Mercado Central de Alicante, tiene un precio y supera el medio millón de euros.

Tras largos meses de espera, lucha y mucha paciencia, por parte de los trabajadores del Mercado, el pasado 11 de octubre la fachada del inmueble amaneció cubierta por una lona verde, dando así comienzo las obras de rehabilitación, retrasándose en más de 60 días de la fecha que publicó el actual equipo de Gobierno. El arquitecto municipal, Alejandro Ibarra, justifica el retraso explicando que una obra no comienza cuando se coloca el andamio, si no que hay un trabajo previo, lo que él denomina “el trabajo de taller”. La reconstrucción del inmueble consta de tres obras independientes tanto de la parte externa como interna del edificio, con una suma total de 631.335 euros.

Fachada en obras del Mercado Central de Alicante
Tina Álvarez: “Este verano ni tan siquiera teníamos toma de agua, hemos cargado con cubos desde la fuente de abajo”

La rehabilitación de los Quioscos de las flores situados en el exterior del inmueble, en la Plaza 25 de mayo, conocida por todos los alicantinos como “La plaza de las flores” será la primera obra en finalizar, con un coste de 176.000 euros. Ibarra asegura de manera contundente que estará para el próximo viernes 7 de diciembre. La sonrisa medio cortada de Tina Álvarez, florista desde hace 15 años en el Mercado Central, expresa sentimientos encontrados. Alivio, porque por fin ve la luz dentro de un túnel en el que la precariedad ha sido la protagonista durante tres largos meses de rehabilitación, “ni tan si quiera teníamos toma de agua, hemos cargado con cubos desde la fuente” explica Tina invisibilizando cada vez más su sonrisa.

Nuevos quioscos de las flores

Al desgaste físico y emocional de los trabajadores de los puestos de flores hay que sumarle un esfuerzo añadido, el económico. En el caso de Tina ha tenido que pagar 1.000 euros por una carpa para poder conservar sus flores de las altas temperaturas propias de un agosto alicantino y de las fuertes lluvias que han caído días atrás en la ciudad. Además, la campaña de todos los santos, “que para un florista es su agosto” incide Tina, ha sido notablemente más floja respecto a años anteriores en las floristerías de Mercado Central. Pero, sin duda alguna, lo que más ha echado de menos la florista y sus compañeros es que su opinión hubiese tenido cabida dentro de los planos de reconstrucción, para poder haber visto cubiertas sus necesidades básica, evitando errores “garrafales”.

Los nuevos quioscos contarán con aseo dentro de él

Dentro de esta primera obra se incluye la rehabilitación de la fachada delantera y trasera del edificio, y esto levanta las sospechas de Pilar Rodríguez, concesionaria del puesto 223. Compara la obra con un bombón caducado envuelto en un papel de oro, su grandiosidad por fuera no lo convierte en comestible. El lavado de cara del inmueble, que data del año 1932, no soluciona los problemas internos; ¿Qué pasa con el no funcionamiento de los aparatos del aire acondicionado? ¿y con el mal estado de los aseos?. Pilar sentencia: “están empezando la casa por el tejado”. Ambas obras son las que más polémicas han levantado y también las que más han encarecido el presupuesto final; la adaptación de las instalaciones industriales del Mercado Central, con mejoras en la climatización y en la detención de incendios se eleva a 208.000 euros y para la reforma de los aseos serán necesarios 248.000 euros.

A pesar de que aún no han dado comienzo las obras internas del edificio, el arquitecto municipal asegura que la rehabilitación del Mercado Central estará completamente terminada para inagurar el próximo 2019. Lo que despierta una irónica sonrisa en el Presidente de Mercados Municipales y Concesionarios de Alicante; “¡Me río de los peces de colores!”, exclama Domingo Martínez. El plazo necesario para las obras internas del edificio tienen un plazo mínimo de 75 días. El presidente cruza los dedos para que no le vuelva a pillar,ni a él ni al resto de placeros, la nueva temporada estival “en pañales”, o mejor dicho, en el infierno. Martínez explica que el sector más afectado, respecto a pérdidas económicas, ha sido el de las frutas y verduras.

Las frutas y verduras son el sector de más pérdidas, alcanzando un 40%, explica Virginia Martínez.

Virginia Martínez, concesionaria de un popular puesto de frutas y verduras del Mercado Central, asegura que ha perdido casi la mitad de su género en el mes de julio y agosto. Esto traducido en ganancias económicas se corresponde a un verano de números rojos para la frutera, porque además de los kilos de frutas y verdura que ha tenido que tirar a la basura, hay que sumarle el plus de la luz. Ni tres ventiladores enchufados durante toda la jornada laboral de la concesionaria han podido evitar los mareos, vómitos y lipotímias, más propios de trabajar entre llamas que entre vitaminas. Virginia manifiesta sentirse abandonada laboralmente por el Ayuntamiento, “sólo aparecen por aquí para hacer campaña cuando están próximas las elecciones” explica enfadada.

Al que sí se le ha visto en más de una ocasión por el Mercado Central de Alicante es al Portavoz del grupo Municipal de Compromís, Natxo Bellido, quién ha respaldado abiertamente a los placeros. Compromís sugiere al Partido Popular que fomente esta tradicional forma de comprar, en lugar de dejarla morir. Le sorprende que a la actual Concejala de Comercio, Marisa Gayo, no se le conozca en el Mercado, y aunque esto es una realidad, cada cual es libre de cuestionarse cuánto transfondo político hay detrás de esta problemática.

Los concesionarios del Mercado Central de Alicante tienen claro su deseo para el año nuevo: remontar sus puestos, revivirlos y volver a esos tiempos gloriosos de colas y números negros. Una vez estado en lo más hondo, lo único que desean es poder tocar las puertas del cielo. Pero la pregunta que muchos nos hacemos es, ¿era necesario descender tanto para poder alcanzarlo?.