Las grandes compañías necesitan más highlighter.
“Hacer dinero es un arte; trabajar es un arte. Los buenos negocios son la mejor de las artes”. Así cierra una canción de Puchito, y empieza esta reflexión sobre cómo los buenos negocios no solo deben estar en manos de expertos dinosaurios (o dinosaurios expertos).

Vestido de Loewe y de la mano de Spotify, C. Tangana era presentado, a finales del 2017, en una valla gigante en plena Gran Vía madrileña como la gallina de los huevos de oro de Sony (antes ya lo había sido PXXR GVNG). Ante nosotros el cantante del momento, pero también un empresario, un chaval que supo construir un producto y un modelo de negocio nuevo. ¿Necesitaba él a Sony o Sony a él? C.Tangana, como muchos otros ha sabido hackear el sector de la música en España para adaptarlo de manera natural a las nueva realidades: música gratuita, canciones nuevas cada semana, campañas de marketing basadas en beefs con otros artistas y en declaraciones polémicas dando su punto de vista sobre temas de actualidad… No lleva traje, no se sienta en un despacho de la Castellana, pero Puchito sabe jugar a los negocios.
La música está dándonos una lección a todos de que el mundo ha cambiado. Rosalía es otro claro ejemplo de ello. Polémicas a parte, ha puesto el flamenco en boca de todos. Con 25 años ha sabido con quién formar equipo para posicionarse como una de las artistas del momento a nivel mundial. Ella hace más por la tranformación digital que todo el IE junto. Tanto que las grandes empresas de publicidad comienzan a analizar su caso. Rosalía tampoco lleva traje ni corbata, solo uñas de gel.
Y yo me pregunto,¿dónde están Los Javis de la banca?¿ Y el Yung Beef del sector seguros? Parece que los negocios “serios” siguen en manos de dinosaurios y que la única forma de medir el talento es a través de ese palabro: el expertise. Dícese de el conjunto de años acumulados realizando el mismo trabajo, de la misma manera, en un mismo sector, dentro de una misma empresa o de varias similares. Esto era de gran valor cuando las empresas, los sectores, las relaciones y las personas nunca variaban pero, ¿tiene tanto valor en un mundo donde reina el caos gracias a los continuos cambios económicos, tecnológicos y sociales?
Todos debemos aprender de todos. Los dinosaurios tienen mucho que aportar, más por dinosaurios que por expertos, pero ahí fuera hay gente que no llega a los 30 años haciendo las cosas de puta madre y de ellos también debemos aprender. Y esa gente no siempre sale de universidades privadas, ni de grandes masters, ni son los CEO de start-ups financiadas por adinerados family and friends; son gente con talento que se lo trabaja cada día y que pelea desde abajo para hackear los sectores.
Las grandes compañías necesitan brillar con highlighter porque siento decirles, mis queridos dinosaurios, que ustedes ya no brillan solos. No hablan el idioma de sus clientes, no entienden su nueva forma de relacionarse, no están en los mismos foros y, por consiguiente, nos saben lo que necesitan.
Lo establecido está para saltárselo. Las circustancias han cambiado y las normas por las que se rigen las grandes compañías deben cambiar también. Son ellas las que están desfasadas en tiempo. Y prueba de ello es que ya no tiene más talento el que lleva más años o el traje más caro si no el que entiende lo que está pasando y tiene la mejor idea.
Así que, si me está leyendo algún dinosaurio, entre artículo y artículo del Expansión les recomiendo que se pongan a Broncano o Paquita Salas, a ver si aprenden algo. Les dejo los enlaces. ;)
