Pasa el tiempo… pasa la vida
Una tarde de calor, común en esta parte del país, me dedique a viajar en transporte público de mi casa hacia el centro.
No era una tarde común, había muerto mi ser querido. Estaba rodeada de tanta tristeza que cada parpadeo era más pesado que el anterior y lleno de lagrimas.
Cuando menos lo esperas, el universo (o como desee llamarle) aparece alguien que no ves desde hace tiempo. No pude levantar la mirada luego de reconocer el carro y por supuesto, mi instinto fue taparme la cara de llanto.
No quería ver a nadie, no quería saber de nadie, no quería ni saber de mí.
En ese momento solo quería tirarme al suelo, llorar, patalear y gritar tal cual niña chiquita.
La vida pasa, el tiempo pasa y todo lo que puedes hacer es esforzarte en ser feliz con los tuyos mientras haces lo mejor de ti en cada momento.
Gracias a estos momentos es que las personas crecen. Nada te preparará y nadie te aliviará el dolor de una partida de un ser querido. Sólo dale tiempo, respira y continúa.