El cine de Fatih Akin

La primera vez que leí el nombre del cineasta alemán de origen turco fue en una caja de DVDs -una edición especial que contenía dos películas y un documental- que encontré donde mi padre guarda su inabarcable colección de películas. Con el correr de los años fui siguiendo su filmografía y me animé a escribir este pequeño análisis que recorre algunos de sus puntos fundamentales. Tomé como referencias principales las películas Corto y con filo, Im Juli, Solino, Contra la pared y Al otro lado.

Únicamente leyendo las sinopsis de las películas de Fatih Akin, puede darse cuenta de las continuidades que plantea en sus historias, personajes, universos y temas. Lo más remarcable para el análisis de su filmografía es, sin duda, la temática de la doble identidad y las consecuencias que esto trae en la vida de sus personajes. Sus películas giran en torno a esta particular situación, ponen el foco en personajes que se desenvuelven entre dos culturas, dos lenguas, dos países. Este es el verdadero leitmotiv que propone el cine de Akin, completamente influido y determinado por su propia biografía.

Entre las décadas del 60 y 80, a raíz de una alarmante falta de mano de obra, consecuencia directa de la Segunda Guerra Mundial, se produjo en Alemania una migración a gran escala de griegos, españoles, portugueses, marroquíes, tunecinos, yugoslavos y turcos. Sobre todo, turcos. Eventualmente, muchos de estos inmigrantes tuvieron familias, y sus hijos “crecieron en un país que, aunque quizás no completamente suyo, se convirtió, al menos a nivel cultural y social, tan suyo como que es el país de sus padres”.

Los padres de Akin -al igual que la familia Amato en Solino- migraron desde Turquía hacia Alemania a mitad de la década del 60. Akin nació y creció en Hamburgo, y forma parte de esta segunda generación de inmigrantes que pueden ir y venir entre dos idiomas, tradiciones, ciudades y códigos culturales. En esta generación pone el foco el director: personajes híbridos, que no son alemanes, ni son turcos (o la nacionalidad que fuera). Y en el caso que sean alemanes -como Daniel en Im Juli o Lotte en Al otro lado- siempre los pone en contacto con hijos de inmigrantes. En el cine de Fatih Akin, todos los personajes se posicionan en este universo dialéctico, sintetizado hacia el final de Im Juli por el cartel que indica con flechas dos direcciones opuestas: Hamburgo-Estambul. El director presenta una mirada profunda sobre las fuerzas que compiten entre estos dos mundos, revelando tanto sus resistencias y choques, como sus afinidades.

Akin pone a jugar, entonces, a estos personajes híbridos que son, en la mayoría de los casos, marginales, outsiders, seres corridos de los caminos habituales o socialmente esperables, y están en permanente conflicto con las reglas de la sociedad donde viven. Esto ocurre con los tres amigos de Corto y con filo, quienes presentan fuertes reminiscencias a esos Buenos muchachos que recorren Calles salvajes en el cine de uno de sus grandes mentores, Martin Scorsese. La problemática se repite con Cahit y Sibel en Contra la pared, y con Yeter y Ayten, la madre prostituta e hija militante que nunca se encuentran en Al otro lado. La familia Amato en Solino pertenece a una clase trabajadora que logra cierto ascenso social. Hay una marcada diferencia generacional entre los hijos y los padres que nunca logran adaptarse al nuevo entorno. De todas formas, puede verse ese costado “socialmente inadaptado” en los hijos, cuando ambos deciden robar el negocio del Sr. Klasen. Finalmente, en Im Juli, si bien el protagonista es alguien que podría caracterizarse como “normal”, se pone en contacto con un entorno que le es completamente ajeno -con personajes similares a los aquí enumerados- y lo termina transformando (similar a lo que ocurre con Paul Hacket en After hours).

Sumado a todo esto, debe mencionarse también cómo Akin introduce la problemática de la religión musulmana y su relación con las mujeres. Hay una pequeña mención en Corto y con filo, cuando Gabriel, luego de ver a su hermana Ceyda en la calle con su nuevo novio, le recrimina y le pide que tenga cuidado: “siempre te defendí, cuántas mujeres turcas pensas que podrían estar en tu situación?”. Con el personaje de Sibel en Contra la pared, esto toma un lugar central en la trama: su deseo es liberarse de la prisión familiar-religiosa. Luego está Yeter en Al otro lado, quien decide abandonar la prostitución luego de ser amenazada por dos turcos musulmanes. Las tres, cada una a su manera, reniegan y se rebelan frente al mandato familiar y religioso.

Con estos personajes y, sobre todo, con las relaciones que entre estos se establecen, Akin propone historias que, aún con finales abiertos o no convencionalmente cerrados, ilustran una transformación de los mismos. Varios de los personajes en sus películas logran rehacer sus vidas, enderezarse, cambiar y seguir adelante. Los ejemplos más claros se ven en Contra la pared y Al otro lado. En el primer caso, los dos protagonistas -aunque en el caso de Cahit de forma más marcada- recorren un camino que empieza al borde de la muerte y culmina con un nuevo capítulo en sus vidas. El segundo caso plantea el cruce de geografías existenciales entre “seis personajes de dos generaciones que habitan mundos paralelos entre Europa y Asia y, en un puzzle azaroso, la muerte de unos va condicionando el renacer y el crecer de los otros, que los añoran, los lloran, hasta los perdonan”. Algo similar ocurre en el final de su primer largometraje, Corto y con filo, donde el personaje de Gabriel termina rezando junto a su padre, luego de vengar a sus dos amigos. Los protagonistas buscan y, muchas veces, logran redimirse (la influencia de Scorsese, presente una vez más).

Otra característica fundamental de los personajes de Akin es que están en constante movimiento, en tránsito permanente. Los personajes parecen exteriorizar, de esta manera, su dualidad interna: se mueven, viajan, cruzan la frontera que separa las dos mitades que los conforman, Europa y Asia, el centro y la periferia, Alemania y Turquía, Italia o el país que sea. No es casualidad que en todas sus películas aparezcan imágenes de medios de transporte, micros, colectivos, aeropuertos, taxis. En palabras de Huete Machado, “‘Pendulear’ sería el verbo en castellano adecuado para definir lo que Akin hace hacer a sus protagonistas: pendeln, en alemán. Ir y venir, andar en vaivén, oscilar de aquí para allá. Nejat, Ali, Yeter, Ayten, Lotte y Susanne pendulean entre dos mundos en Al otro lado, como antes lo hicieron el matrimonio de conveniencia formado por la turca Sibel y el rockero borracho de Cahit en Contra la pared. En sus creaciones, […] los protagonistas transitan por las calles, deambulan por su barrio, se mueven por la ciudad, se pasan la vida subidos a los autobuses, los trenes; recortando distancias en coche, en barco, en avión; yendo de un país a otro, de un paisaje urbano a otro rural, del interior a la costa… de la cercanía a la distancia. Como él mismo hacía de niño los veranos cuando desde Alemania cruzaba en caravana toda Centroeuropa en coche camino de la patria paterna. Ciudadanos del mundo embarcados en un tour existencial interminable. No paran quietos un instante, ni por fuera ni por dentro”.


Otro aspecto interesante a destacar en el cine de Fatih Akin es la música. Lejos de ser un mero adorno, la elección musical implica una contribución narrativa, suma otra capa de sentido que, en muchos casos, agrega elementos adicionales. Las bandas de sonido también representan la particular relación entre dos sociedades -principalmente la turca y la alemana- que comparten la vida en el mismo territorio. La música seleccionada es variada, híbrida, multicultural. Akin incluye canciones en turco, alemán e incluso inglés, y son seleccionadas, muchas veces, de acuerdo a la escena o momento de la película. Desde música típica turca hasta hip-hop, pasando por reggae, rock y punk ochentoso. Esto está íntimamente relacionado con los ya mencionados personajes híbridos, que hablan en su turco “originario”, en su alemán natal y hasta a veces en inglés. A diferencia de los alemanes, que no hablan una palabra en turco, estos personajes expresan su dualidad también en el lenguaje.


Finalmente, vale la pena mencionar algunos elementos que se repiten en su filmografía, desde el uso de actores hasta ciertos espacios, imágenes y situaciones.

El actor alemán de ascendencia turca Mehmet Kurtulus comenzó a trabajar con Akin en Getürkt, su segundo cortometraje. Luego protagonizó Corto y con filo con el papel de Gabriel, el turco. De alguna manera, este personaje es retomado en Im Juli unos años después: el mismo Mehmet reaparece, algo más sacado y extremo, como Isa, otro alemán-turco que se encuentra con Daniel y juntos cruzan la frontera turca. A su vez, quien hace de su hermana Ceyda en el primer largometraje (Idil Üner) aparece como su novia Melek en Im Juli. Finalmente, Kurtulus tiene un papel como el barman que viola a Sibel, en Contra la pared.

El actor alemán Moritz Bleibtreu, luego de hacerse conocido con la popular Corre, Lola, corre, protagonizó el segundo y tercer largometraje de Akin: Im Juli y Solino. También aparece en otras dos películas que no forman parte de este análisis: El padre y Soul kitchen.

Otro alemán, pero de origen griego, Adam Bousdoukos, encarna a Costa en Corto y con filo y luego reaparece con un papel secundario en Contra la pared. Akin también lo convocó para Soul kitchen -donde además participó como co-guionista- y El padre.

Otro actor presente en varias películas es Cem Akin, hermano mayor de Fatih. Sus papeles parecen estar en sintonía con su parentezco. Es el hermano mayor de Gabriel, lo cuida y le da trabajo con su taxi cuando sale de la cárcel. También es el hermano mayor de Sibel y ejerce igual o más autoridad sobre ella que su propio padre. Y siguiendo con esta función de autoridad, Cem interpreta a un policía fronterizo turco en Im Juli. También actúa en Soul kitchen.

El turco Birol Ünel tiene un pequeño papel en Im Juli, que reencarna como Cahit en Contra la pared. Luego aparece en Soul kitchen.

Hermann Lause tiene dos apariciones sutiles pero significativas. En Contra la pared es el Dr. Schiller: atiende a Cahit en la clínica y trata de hablarle en su idioma (cita a una banda de rock) para convencerlo de que rehaga su vida. También es el Sr. Klassen en Solino: le abre las puertas de su local a Gigi y despierta en él la pasión por el cine. Luego de que los hermanos roban su local, Klassen le regala una Bolex, la cámara con la que Gigi filma sus primeros cortos.

Por último, el propio Akin tiene cameos en sus cortometrajes y películas.


Por último, hay continuidades visuales, de ciertas situaciones y elementos que se repiten. Un ejemplo es el casamiento, al comienzo de Corto y con filo y en Contra la pared. Ambas escenas presentan detalles bien específicos sobre el ritual: la comida, la música, el baile, los regalos en efectivo (Scorsese, una vez más). Otro de estos pequeños rituales está en las reuniones donde se toma té o café. Y la comida. Siempre, en todas sus películas, está presente la comida. Así, a partir de los sabores, los personajes vuelven a sus raíces.

Otra repetición significativa tiene ver con la costa, las orillas, la tierra y el mar. Hay dos escenas muy similares en Im Juli y Solino de fogones con guitarreada en la playa. En ambas canta una mujer que enamora al protagonista. Varios de los personajes hablan sobre la costa como un destino deseado: Gabriel sueña con juntar plata para asentarse en las playas del sur de Turquía. Esta vuelta es luego retomada por Cahit, quien termina regresando a Mersin, su ciudad natal. El viejo Ali también regresa a su ciudad (Trabzon), también en la costa, mientras su hijo Nejat lo espera en la orilla. A orillas del Bósforo es donde Daniel quiere llegar para concretar su cita, que no será con Melek, sino con Juli. Ese mismo paisaje que primero ven en un cuadro en un local de comida árabe, y se materializa hacia el final de Im Juli, es el que luego muestra Akin en los separadores musicales de Contra la pared: la banda, a orillas del Bósforo, vista desde Europa, con la ciudad de Estambul de fondo. Esta imagen es la síntesis del cine de Akin: un punto de vista que mira desde un lado hacia el otro, preparado para saltar las fronteras, en constante movimiento, como sus personajes y como el mar que éstos observan desde sus orillas.