La música que se revela

Gustavo Cordera en el aeropuerto de México, a punto de comenzar su gira por todo el país en el mes de septiembre.

“Soy lo que siento, lo que me pasa, ese es mi templo, esa es mi casa. Soy como nadie, soy diferente. Yo soy mi dios, mi referente”: Así suena el estribillo de “Soy mi soberano”, la canción a la que Gustavo Cordera, ex líder de Bersuit Vergarbat y actual voz de La Caravana Mágica se refiere como su “autorretrato”.

Mientras trabajaba en “Cordera Hermanos“, una concesionaria de autos que atendía con su hermano, cursaba con mucho éxito la carrera de Comunicación Social en la Universidad de Lomas de Zamora. Sin embargo, a pesar de sus buenas calificaciones, sentía una “necesidad de cambio” en su vida. Con 27 años decidió desprenderse de su dinero y regalarlo a sus amigos, para luego viajar de vacaciones al carnaval de Brasil, donde su perspectiva de la vida.

Luego de una estadía de medio año, descubrió que quería dedicarse a la música: “El Carnaval brasileño me abrió la cabeza y me di cuenta de que se podía ser feliz en la calle, que la gente no necesitaba dinero para ser feliz, quería volver a la Argentina a hacer música”.

Raparse la cabeza fue la decisión que luego lo distinguiría durante toda su carrera como el “Pelado” Cordera o el “Pelado” de Bersuit y ese hecho dio inicio a una vida de “cambio constante”. En más de una letra y en varias entrevistas ha expresado su necesidad de buscar nuevas maneras de reinventarse. Como por ejemplo, en uno de los temas del último disco de La caravana mágica, su actual banda, escribió: “Soy como el río que cambia y vuelve al mar cantando y cambiando”.

En los 90, consolidada la Bersuit Vergarabat, el grupo con el que se subió a su primer escenario, pudo empezar a comunicarse de una manera que antes no había logrado: “Me hice músico por la necesidad de expresar mi bronca, mi rebeldía, mis ganas de romper con todo, de cambiar”. El rock se había vuelto “el espacio que no tenía en la facultad” y su banda, el medio donde se representaba su “espíritu crítico” del mundo, incluso buscaban desentonar del “look absurdo de camperas de cuero” que usaban las bandas de rock tradicionales vistiendo pijamas: “En homenaje a los internos del Borda elegimos ese símbolo porque nosotros somos como el síntoma de un mundo enfermo”. Según él, ese período representaba “la historia de unos dementes argentinos que intentaron cambiar el mundo, romper con todas las reglas, inclusive las del rock nacional”.

En este trayecto de experiencias y cambios, las drogas formaron parte de su vida : “A mí la cocaína me sirvió para conectarme con mi lado oscuro, en ese sentido fue muy saludable. Pude verme en ese lugar, pude sentir culpa, pude hacer cosas que no me atrevía a hacer”. Pero de todas las sustancias afirma que la que peor le hizo fue “el misticismo”.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Martin Alegre’s story.