¿Y si el bebé que vas a abortar es el próximo Beethoven o el que descubra la cura para el cáncer?

¿Y si el próximo Beethoven es una chica que no pudo continuar su carrera porque tenía que hacerse cargo de un bebé?

¿Y si la que hubiese descubierto la cura para el cáncer no pudo seguir estudiando porque no tenía dinero?

¿Y si fuese un chico que tuvo que dejar el instituto para trabajar y poder sostener económicamente a su familia? ¿O un niño en un país en desarrollo, que tiene que trabajar de sol a sol para no morir de hambre?

¿Y si fuera una niña que se saca a duras penas el título de la ESO porque tiene que hacerse cargo de sus hermanos pequeños porque sus padres trabajan muchas horas?

¿Y si fuese una de las niñas explotadas cosiendo ropa en fábricas en Asia o África?

¿Y si fuese uno de los muchos refugiados sirios, que viven en campos de refugiados sin apenas recursos?

¿Y si fuese una persona discapacitada, que crecía en un entorno sin fondos apenas para atender a sus necesidades?

¿Y si fuese uno de los miles de personas que mueren al día de hambre?

Las cosas son muy fáciles cuando nunca has tenido que luchar para llegar al día siguiente; cuando siempre has tenido un plato de comida caliente en la mesa; cuando nunca has tenido que preocuparte por si podías permitirte los libros del colegio o la matrícula de la universidad.

Si eres “pro-vida” hasta que no tienes que decidir sobre el cuerpo de una mujer, a lo mejor tan pro-vida no eres.
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