¡Hay que ser más Manager!

Esta fue una recomendación que me hicieron hace poco y me dejó pensando y quería compartir con UDs. fieles no lectores.

Un poco de contexto. Tenía que dar una presentación a un cliente de forma remota. Para esto comparto pantalla mostrando un PowerPoint que detalla el trabajo del equipo de desarrollo con el cual el cliente trabaja. El objetivo es dar estado del proyecto y demostrar retorno de la inversión. Ya para esta altura creo haberlos aburrido suficiente, ¿no? Bueno, ¡no desesperen! Prometo aburrirlos un poco más.

Dios mio…esto sigue…

El proceso inicia buscando una plantilla del archivo ppt y completando los datos del cliente, miembros del equipo e información adicional (gráficos, métricas, resultados, etc). Imaginen entonces un ppt bastante gris, con muchas palabras en él, con colores no muy atractivosszzzzzzzzzzzzzzzz….eeh..ah…si…perdón. Sigo.

Bueno, al grano. Motivado por un training de facilitación de reuniones que tuvimos, edité la plantilla que usábamos y traté de ponerle un poco “de onda”. Empecé a ponerle fotos de los equipos reunidos, trabajando o festejando algún evento. Imágenes coloridas que despertaran “algo” en los invitados a la reunión. Ese “algo” no sabía bien qué iba a ser. ¿Una carcajada?¿Una mueca? Algo que no sea aburrimiento en lo posible y que captase la atención de los oyentes antes de contarles lo que les iba a interesar. Algo que dijera “hey, de esta lado del mundo también tenemos personas trabajando para Uds (aunque no lo crean)”.

Al mostrar este nuevo formato a mi jefe, recibí buen apoyo, pero me dio un sano consejo. Me dijo “Está bien que quieras entretener a la gente en la reunión, pero fijate quién es tu audiencia. Tratá de ser más Manager en lo posible”. ACÁ ESTA! Llegamos!

Acá se supone que ponga algo interesante, pero me da fiaca.

Esta frase “ser más Manager”. Tan sencilla. Tres palabras. ¡¡Cuántas cosas ocultas!! Su intención fue decirme “No te extralimites” porque es entendible que hay que tener cuidado con que el objetivo de la reunión no se pierda. Sin embargo, sentí que me estaba diciendo “la gente que va a estas reuniones no son gente. Completaron su metamorfosis y se transformaron en entidades no materiales sin sentimientos. Perdieron su capacidad de asombro y, al igual que los perros, ven la vida color gris”.

La ciencia ha demostrado que los perros ven en colores, y hasta donde sé, las personas también. Los Managers son personas. Ergo, ¡¡¡los managers ven en colores!!! ¿No es fabuloso el Modus Ponens? ¡Podemos confirmar entonces que no son entidades! Son seres humanos casi tanto como cualquier empleado, ¿no?

Sí, es cierto que estas reuniones tienen que tener un objetivo claro. Es cierto que las personas que están en determinados cargos de las organizaciones necesitan ver que su inversión está dando resultados. Es cierto que no tienen mucho tiempo porque tienen 200 reuniones diarias y estas reuniones deben ser lo más cortas y lo más centradas en el objetivo posible. Sin embargo, me niego rotundamente a deshumanizarlas. Nuestra relación con los clientes no tiene por qué ser gris, opaca.

Quizás estoy llegando tarde con este artículo, pero siento que mucho se ha escrito y en algunas organizaciones nada se ha hecho. Terminemos con esa concepción que los Managers son gente aburrida, que lo único que les interesa son números. Eso “ya fue”. Siento que las tan famosas políticas de Recursos Humanos para motivar al personal son aplicadas únicamente para abajo y nunca para arriba, o para el costado, ni mucho menos hacia afuera.

Si una empresa innovadora, creativa, divertida, contrata proveedores aburridos, grises con gente teniendo que “ser más manager”, ¿cuánto tiempo tiempo pasará hasta que decidan mirar hacia afuera?

Mostremos resultados a nuestros clientes pero el proceso tiene que ser divertido, atractivo. ¿Por qué no hacer más cosas para que nuestros clientes se motiven a seguir eligiéndonos? ¿No suena interesante?

(Happy ending: La reunión con estos clientes fue a principio de año. Comencé deseándoles un feliz 2016, hablando de lo contento y comprometido que el equipo estaba con ellos, mostré fotos de eso y deseé que nuestra sociedad continuara por muchos años más. Sentí que el ánimo de la reunión había cambiado de entrada ya con solo observar su lenguaje corporal. Tuve buen feedback de parte de los participantes. No aplaudieron de pie ni se abrazaron al borde de las lágrimas de la emoción, pero bueno, de a poco.

La plantilla se actualizó poco tiempo después con consenso de todos mis compañeros y quedó mucho más interesante gracias al buen gusto de los diseñadores gráficos)