Códigos

Los códigos no existen.

Sí, váyanse un poco a la re concha de su madre con los códigos. Ustedes y su moralismo barato, vacuo y completamente estúpido me tienen agotado.

Últimamente me vi metido en una discusión por el tema de “tener códigos” en el manejo de las relaciones y la verdad que no hay nada que sienta tan forzado como ese hecho. El hecho de manejarse con códigos sólo por el simple hecho de hacerlo me parece lo más sin huevos que existe, por no mencionar que además de que no tenés huevos sos un cagón que no se la juega por lo que siente.

Si, los códigos para los cagones. Son para los cagones que no se animan a admitirse a ellos mismos lo que les pasa con el resto de las personas y se refugian en una convención social para justificar el reprimir sus sentimientos. Los que son fundamentalistas de los códigos, suelen ser moralistas estúpidos que tienen una visión completamente cuadrada de las cosas y que ponen adelante (sobre todo en este maldito siglo veintiuno) el status social por la satisfacción personal.

Y, a ver, no estoy diciendo que esté mal. De hecho desde un punto de vista completamente contrario al que estoy planteando acá, pueden estar pensando que soy un hijo de puta por decir esto, que denota mi egoísmo y que además, no me pongo en el lugar del lastimado frente a una supuesta “falta de códigos”. Lo que estoy diciendo, es que son unos tibios.

Pero llevando mi argumento a un lugar un poco más existencialista, ¿qué son los códigos?

¿A qué aplican? ¿Cuándo un código tiene un “vacío moral”? ¿Cuánto tiempo tengo que esperar para poder hacer algo y estar libre de tal código? ¿Hay un organismo que lo establezca? ¿Hay un libro que se llama “El código” en el que están escritas todas estas cosas? Porque si existe, recomiéndenmelo, eh.

Sinceramente, me da mucha risa ver como se contradicen los fundamentalistas de los códigos cuando terminan cometiendo adulterio o cosas de ese estilo. Es muy gracioso, porque no pueden controlar sus propias pulsiones y juzgan a los demás por la forma de manejarse en el mismo sentido.

Lo peor, es que cometiendo esos actos mal vistos, están siendo ellos. Dejan salir todo lo que no le muestran al mundo porque la sociedad les dijo que estaba mal y ahí están ellos, demostrando lo que son. Humanos. Con sentimientos.

Durante mucho tiempo, romanticé a las relaciones monogamias con mucho fervor. Y la verdad, que cada vez que lo pienso, me termino dando cuenta de lo errado que estaba. Dejemos de romantizar las ataduras que nos impone la sociedad.

Dejemos de romantizar los celos, la monogamia, la posesión. Basta de tanta mierda hermano. Dejen vivir un poquito. Si te pintó estar con una minita que no es tu novia, no te martirices. Date cuenta de que tu relación con tu novia está terminada, que probablemente lo hiciste porque hay algo de trasfondo (ya sea porque estás buscando algo que la otra persona no te da, o el simple hecho de que lo sentiste en ese momento) y no te ates más a una persona.

Eliminemos el sentimiento de culpa. Ese sentimiento nefasto que tantos hijos de puta aprovechan para manipular a otras personas, ese sentimiento totalmente impuesto por la sociedad que con un ojo divino nos juzga diciéndonos qué está bien y qué está mal, ese sentimiento completamente inhumano y puramente social, que nació con la Iglesia, el detonante de todos los males y las atrocidades de nuestra especie.

Entiendan que los humanos somos, valga la redundancia, humanos. Y que somos seres emocionales, que no tienen por qué reprimir sus sentimientos. Nadie tiene poder sobre los sentimientos de otra persona. Nadie tiene que decirnos qué hacer, o qué sentir.

Así que sigan siendo moralistas, hipócritas reprimidos, que así les va a ir.

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