Conversaciones en Cristal

- Y ustedes, ¿qué vienen a buscar acá? — Bendición hablaba con un tono suave y soñador, casi rozando lo infantil.

- Diversión — contestó Ezequiel, mientras largaba el humo de su cigarrillo.

- ¿Y vos? — Bendición se dirigió directamente hacia Francisco, que parecía no entender lo que la muchacha estaba diciendo.

- ¿Qué vengo a buscar yo? — dijo con una sonrisa, mientras se señalaba a sí mismo — La verdad que no tengo idea.

Pensé que la próxima pregunta iba a estar dirigida hacia mí, así que tomé fuerzas e intenté concentrarme lo máximo posible como para contestar esa pregunta con coherencia. Sin embargo, por una de esas extrañas casualidades, Bendición decidió no dar media vuelta y hacerme la misma pregunta en exclusividad; simplemente se quedó parada en la comodidad de su metro cincuenta y con la mayor estabilidad que le otorgaba su espalda, que tenía que cargar con el peso de unos pechos excesivamente grandes para su cuerpecito.

La miré por un segundo y me sentí aliviado de no tener que contestarle. Sinceramente, yo tampoco tenía la más mínima idea de por qué estaba en aquel lugar tan extraño. Ya se había transformado en un hábito tan natural que pocas veces me detuve a pensar en lo que realmente significaba para mí, o en cuáles eran las cosas que me traían satisfacción al estar allí.

- Yo tengo un hijo — dijo Bendición, intentando romper el incómodo silencio que se había generado entre las cuatro partes de la conversación — Esta es la primera vez en dos años que puedo venir. El lugar cambió mucho; la decoración es diferente y las luces están más tenues. Antes tenía un poco más de brillo.

Ninguno de los tres contestó. Ezequiel seguía observándola minuciosamente sin dejar de fumar su cigarrillo, pero al parecer las palabras no venían hacia él.

- ¿Y entonces, en qué están interesados? — Bendición seguía hablando, en un intento vano por entablar conversación con tres personas que se sentían en un plano diferente al del resto.

- En los videojuegos — contestó Francisco, volviendo en sí.

- En las mujeres — dijo Ezequiel, inflando el pecho.

Nuevamente, no contesté a las preguntas de la muchacha, que ya estaba resultando bastante irritante con sus dudas existencialistas. Pero había logrado encender una llama en lo más profundo de mi cabeza, que poco a poco había comenzado a acrecentarse cual incendio y a devorar mis neuronas en búsqueda de una respuesta, en búsqueda de llenar el vacío que me generaban las palabras de Bendición.

Podía sentir como mi cabeza se partía a la mitad, en otro intento sobrehumano por encontrar algo de raciocinio en mi interior. Hasta pude llegar a visualizar a unos pequeños obreros con mi rostro caminando por los pasillos de mi cerebro, mientras llevaban un cable largo y circular que se conectaba en el tomacorriente ubicado al final del corredor.

Pero cuanto más se acercaban a su destino, mayor era la resistencia que ejercía el cable, quién no estaba deseoso de recibir otra descarga eléctrica de parte de aquel rostro horrible que formaban los rasgos del tomacorriente. Cuánto más tiraban, más delgado era el trozo de revestimiento oscuro que sostenían en sus brazos. Parecía que era cuestión de tiempo hasta que el cable cediera completamente y se partiera a la mitad, dejándolos incapaces de volver a lograr la sinapsis.

- ¿Te gusta Star Wars? — le preguntó Ezequiel a Bendición, apoyándose en los ladrillos de la pared que estaba a sus espaldas.

- Me encanta — respondió la muchacha — ¿Cuál es tu película favorita?

- Elegir una sola película entre todas es como cuando te preguntan a quién querés más, si a mamá o a papá — Ezequiel hizo un gesto con la mano — Si me apurás te digo que Rogue One.

- No… estás delirando, hermano — interrumpió Francisco -¿En serio te gustó esa película de mierda?

- Te la voy a defender a muerte — le retrucó Ezequiel — ¿No viste lo que es esa escena del final? ¿Cuándo aparece Vader en pija mal, matando a todos los rebeldes?

- Si, bueno, ¿Pero me vas a decir que esa escena es mejor que el Episodio V?

- ¡Está Darth Vader más badass que nunca! — Ezequiel no podía contener su emoción y gesticulaba con las manos, mirando fijamente hacia Francisco -¡¿Qué más querés hermano?!

- No sé — Bendición se adelantó a la respuesta del otro interlocutor –Pero a mí la que más me gusta es el Episodio III. Y a vos, ¿cuál es la que más te gusta?

Por primera vez en toda la noche, la muchacha se había dirigido específicamente hacia mí. Es una lástima que haya estado tan absorto en mis pensamientos como para haberla ignorado por completo; quizás podría haberle aportado a la conversación algún que otro argumento a favor del Episodio V. ¿A quién mierda le gustan las precuelas?

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