Humanz: La Reinvención de Gorillaz

Siete años después del lanzamiento del último disco y cinco años después del anuncio del receso por problemas entre sus creadores, Gorillaz vuelve con un disco que parece decir: “Estamos acá, no nos fuimos. Y volvimos mejor que nunca.”

Corría el año 98 cuando a Damon Albarn y Jamie Hewlett, mientras estaban sentados en su living mirando televisión, les llega la idea de llenar la TV con contenido musical que ellos consideraran más válido, interesante y divertido del que pasaban regularmente por MTV.

Fue así como nacieron 2D, Murdoc, Russell y Noodle. Nació Gorillaz, con la finalidad de romper con la monotonía, dándole un poco más de vida a la televisión e industria musical de los ya lejanos principios de los años dos mil. Tengo recuerdos muy vívidos de tener unos cinco o seis años y sentirme muy extrañado al ver por la televisión a estos cuatro seres estrafalarios que cantaban canciones tristes y melancólicas acompañadas de ritmos de hip hop, mientras recorrían una carretera desierta en un jeep verde. Como también, de haber dejado que se corra en loop la intro del FIFA 2002 para poder escuchar de nuevo esa canción que tanto me gustaba.

Sin embargo, las cosas cambian con el paso de los años, y Gorillaz dejó de ser la novedad del momento, para pasar a ser simplemente una banda más. Una muy ocurrente y original, sí, pero al fin y al cabo, se transformó en otro de los tantos grupos que adornaban la programación de los canales dedicados a la música.

Quizás este “post-boom” haya sido el detonante que llevara a que luego del lanzamiento del segundo trabajo, se produjera un clic dentro de la cabeza del dúo creativo, que los llevaría a mutar completamente la búsqueda y el conceptodel hijo al que llamaron Gorillaz. Hay un cambio profundo en el significado que el dúo le da a la banda; el proyecto no abandona su naturaleza pretenciosa y ambiciosa, pero toma un color más personal y creativo en el que se dan libertades que van mucho más allá del simple consumo de las grandes industrias. Gorillaz deja de ser una banda de pop para transformarse en una banda de música experimental.

Esta idea de prueba y error que representó la etapa experimental (o tercera fase) le sirvió mucho a Damon para encontrar un eje a la hora de llevar a cabo la siguiente etapa: Humanz. Albarn se mantuvo fiel a sí mismo y a su nuevo entender de la banda, pero supo reinventarse. A la hora de escuchar el álbum, se sienten aceptadas e internalizadas dentro del artista, las grandes críticas por parte de los viejos fans que recibieron Plastic Beach y The Fall. Se siente como si Albarn hubiese encontrado la fórmula perfecta entre la etapa experimental y “la vieja escuela” de la banda. Humanz suena como el hijo perdido de Demon Days, que fue criado desde muy chiquito por Plastic Beach.

Y a partir de esta reinvención, Gorillaz renace completamente con un sonido muchísimo más maduro de lo que fue en sus principios, pero que no deja de sonar completamente fresco. Y justamente eso es lo que había perdido Gorillaz con el correr de los años: frescura. A pesar de que los trabajos posteriores a Demon Days son interesantes y funcionan bastante bien como LP, carecen de la frescura y de la personalidad que caracterizó a los anteriores. Puede que Plastic Beach tenga una impronta y una idea mucho más presente y definida, pero tiene el gran defecto de sonar como una banda de colaboradores acompañada por Damon Albarn, y no al revés.

Humanz no solo se siente fresco, sino que también se siente muy trabajado, no solo desde la producción, sino también desde el puntapié inicial: desde la idea. Siguen habiendo muchísimas colaboraciones, pero dejaron de ser protagonistas de las canciones. Ahora el protagonismo vuelve a recaer sobre 2D y compañía, lo que al fin nos vuelve a dar la idea de que estamos escuchando a Gorillaz.

Todos los arreglos vocales de 2D están pensados para quedar dando vueltas por tu cabeza, y al ser tan efímeros y tan significativos, te dan ganas de repetir las canciones una y otra vez sólo para escucharlos. No puedo contar la cantidad de veces que le di replay a Saturnz Barz, con el único motivo de llegar al estribillo y poder cantar a viva voz la parte del viejo amigo de pelo azul y cuencas vacías.

Inclusive en las canciones en las que la voz de Albarn es simplemente un condimento, como Sex Murder Party o Submission, nos da pie a imaginar que ahora los que tomaron el micrófono son Murdoc y Noodle, y que 2D se encarga de ejecutar las partes más complementarias o partes C. El regreso de la explotación de ese recurso tan especial que tiene Gorillaz, el hecho de que esté conformado por una banda completamente imaginaria y virtual, es un gran punto a favor para Humanz.

Los singles que se lanzaron en la etapa de promoción previa al lanzamiento del álbum no podrían estar mejor seleccionados; no solo son de los puntos más fuertes del álbum, sino que representan con fidelidad la esencia del LP en su totalidad. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar a Strobelite y Busted & Blue como potenciales hits que Damon decidió obviar a la hora de elegir sencillos, quizás a sabiendas del potencial comercial de ambas canciones. No sería la primera vez que un no-sencillo se transforme en un hitazo.

En los días anteriores a la publicación del LP, Damon había dicho a los medios que el álbum estaba hecho para ir a una fiesta. El comentario me llamó muchísimo la atención y me generó una expectativa muy grande, dado que en mi opinión, un buen disco de Gorillaz te tiene que dar ganas de bailar por todo el living de tu casa mientras pensás en lo triste que es la vida.

Para mi sorpresa, Humanz no sólo me generó eso, sino que también me transmitió un sentimiento muy positivo, cómo si todo estuviera mal pero no me importara porque hay una fiesta y Gorillaz es el anfitrión. Y a pesar de estar cargado de mensajes políticos muy fuertes, con el humor y la metáfora propia de Albarn, no se sienten como canciones de protesta; algo que irremediablemente me termina llevando a canciones como Feel Good Inc, o el tan gráfico Fire Coming Out Of A Monkey’s Head.

En definitiva, puede que Humanz sea el disco por excelencia de Gorillaz. No tiene nada que envidiarle a sus obras más significativas, y sobrepasa con creces a las más criticadas. Lo único que falta, es que las canciones logren hacerse un lugar en el inconsciente colectivo de la sociedad; que logren marcar a las generaciones venideras tanto como marcaron a la mía y a los que eran realmente conscientes (los que tenían un poco más de seis años) de lo que fue el primer boom de la banda.

Con una dirección y una estética tan marcada, con estas canciones con tanto potencial y con el primer video musical en realidad virtual (que por cierto, ya entró a mi top personal de videos de la banda), parece que las cosas están dadas para que la historia se repita. El tiempo y ustedes, lo dirán.