Seis AM

Quizás es un poco porque estoy lo suficientemente deprimido como para ponerme a reflexionar estas cuestiones, o simplemente es porque en estos últimos días me sentí tan solo que inconscientemente revuelvo los rincones de mi cabeza buscando recuerdos que me llenen con nostalgia y un deseo de revivir viejos momentos que dudo que se repitan.

Y es entonces cuando repaso la cantidad de lazos que formé a lo largo de mi vida. Y me encuentro ahí, sentado frente a la computadora, leyendo y añorando viejos momentos.

A veces me gustaría poder volver el tiempo atrás y cambiar algunas cosas, sobre todo algunas actitudes mías que quizás hicieron que aquellas conexiones se hayan ido deteriorando. Otras veces, sin embargo, me encantaría poder volver a sentirme lo suficientemente vivo como en algunas épocas de mi vida, donde sentía pasión por cada una de las cosas que me rodeaba y todavía no estaba del todo consciente de lo cruda que es la realidad.

Extraño los amores adolescentes. Extraño enamorarme una y otra vez, poder imaginarme en situaciones que me parecían perfectas y sacadas de películas como lo hacía en aquellos tiempos. Extraño poder sentirme lo suficientemente bien conmigo mismo como para poder amar a otra persona con naturaleza y de forma sana.

Extraño épocas, personas, lugares. Extraño a mis amigos de la adolescencia, aquellos con los que salía de la escuela y terminaba dando vueltas por toda la ciudad hablando de las cosas que nos apasionaban, hasta que se hacía la hora de la cena. Extraño las relaciones que formé y que por alguna razón, se me escaparon de las manos o se desviaron.

Quizás un poco lo peor de añorar, es saber con certeza que el tiempo no vuelve atrás. Saber con certeza que por más que intentemos, no podemos cambiar el pasado ni mucho menos revivirlo. Y si en el caso de que llegáramos a poder vivir situaciones similares, no terminan siendo iguales a las originales. Y eso es decepcionante.

A través de los capítulos de mi “novela” a la que titulé provisoriamente como Han Solo, traté de transmitir el sentimiento de nostalgia tan profunda y tan dolorosa que genera vivir en el pasado. Vivir en él, añorarlo pero al mismo tiempo querer desligarse del mismo. Y esta contradicción me parece muy realista.

Creo que la felicidad jamás es completa, jamás la encontramos plenamente, sino que aparece en pequeñas situaciones o en épocas de plenitud, que muchas veces no terminamos de apreciar. Me ha pasado de no saber lo feliz que estaba en una etapa de mi vida, hasta que perdí lo que tenía y caer en la cuenta de lo feliz que era.

Cuántas veces me habré quejado y habré dicho “Que año de mierda”, “Qué época de mierda” y sin embargo, cuando termino reflexionando en frío me doy cuenta de la cantidad de conexiones que mantenía vivas en aquel entonces.

Citando un poco a BoJack Horseman (la mejor serie animada de los últimos años): “Kelsey, in this terrifying world, all we have are the connections that we make.”

(En este terrorífico mundo, todo lo que tenemos son las conexiones que creamos)

Y quizás esta frase es el postulado central de este ensayito. O descarga, dejémoslo solamente en descarga.

Somos seres hechos para vivir en sociedad y establecer lazos con las personas que nos rodean. Partimos de la base de una familia para después abrirnos y comenzar a relacionarnos con personas ajenas a nuestro círculo familiar.

Elegimos pareja, amigos, enemigos, compañías. Somos seres emocionales, que poco pueden ocultar sus sentimientos y que aman. Y a partir de los lazos que establecemos, nos definimos como personas. A partir de nuestras pérdidas, de las personas que siguen ahí después de tanto tiempo, nos encontramos a nosotros mismos.

Somos un poco, un mapa de las conexiones que realizamos alguna vez. Y está en nuestra naturaleza añorarlas cuando las hemos perdido, por más que sepamos que no las necesitamos. Y también está en nuestra naturaleza buscar revivir aquellos momentos que nos hicieron felices, aunque sea por unas horas.

Y sobre todo, está también en nuestra naturaleza (o por lo menos en la mía) analizar ciertos momentos del pasado que tenía como malos momentos o momentos regulares y darme cuenta que, en retrospectiva, era mucho más feliz en aquel entonces que lo que soy actualmente. Y eso, es triste.

“Settle. Because otherwise you’re just gonna get older and harder, and more alone. And you’re gonna do everything you can to fill that hole, with friends, and your career, and meaningless sex, but the hole doesn’t get filled. One day, you’re gonna look around and you’re going to realize that everybody loves you, but nobody likes you. And that is the loneliest feeling in the world.”