¿El título? Todavía lo estoy pensando.

Hace un tiempo me di cuenta, casualmente leyendo, que mi mejor manera de expresarme era escribiendo. No soy bueno en el mano a mano, hablando. Quizá sea porque escribiendo puedo pensar dos veces lo que voy a transmitir, borrar y escribir innumerables veces, como estoy haciendo ahora, hasta encontrar las palabras que se acerquen más a lo que pienso o quiero decir. En el mundo real lo llamamos “editar”. Escribir te da esa posibilidad de ser detallista, de no olvidarte de nada. No soy muy fanático de la terapia y todo lo que sea dejarle un órgano, con lo que nos cuesta cuidar los órganos en esta época, a un especialista en escuchar, ya que como expliqué antes, no me llevo muy bien con los labios. Creo que a veces, escribir es la única manera de desnudarse ante el mundo y ante uno mismo, sobre todo para personas como yo, que me cruzas por la calle y te digo “todo bien” cuando quizá la estoy remando en puré chef. Hasta quizá sea yo solo el que lea estos mensajes, pero eso es lo mágico de la escritura, no necesita ser “trending topic” para hacerte sentir que le sacaste un par de piedras a la mochila.
 Ya expliqué el porqué, a grandes rasgos. El ¿qué?
 Me considero una persona a la que la vida le regaló, para bien o para mal, infinidades de cosas por decir o contar, aunque no todo merezca ser contado. Me voy a limitar a transmitir lo que yo necesito sacar para afuera (porque desahogar suena muy melanco). Experiencias, sentimientos, sensaciones, anécdotas y opiniones. ¿Sobre qué? Ya lo escribiré, o eso espero.
 Teniendo el porqué y el qué, terminemos con el quién. No me voy a presentar mucho, todo lo que tengo para contar de mí, lo puse en mi perfil. Tengo 24 años, vividos casi todos en la Capital Federal de Argentina y trabajo en el área administrativa y financiera de una empresa de tecnología informática bajo las 4 paredes de una oficina, mientras termino el profesorado de Educación Física. Por sobre todas las cosas, creo que Jesús murió por mí y es algo de lo que no te puedo privar de saber.
 No sé si es realmente necesario, pero siempre creí que la primera publicación en el blog de una persona tenía que ser una antesala de todo lo que vaya a venir después.

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