Maratón de Chicago 2016

Este año sacrifiqué muchísimo para estar en Chicago, tiempo, dinero y hasta vida con tal de estar ahí; porque cuando te comprometes con algo tan grande definitivamente habrá sacrificios, todo ese tiempo de cama por la mañanas en las que todos duermen y tú ya estas corriendo; todas las fiestas, compromisos, eventos y reuniones a las que no pudiste asistir por estar entrenando; sacrificas tu vida laboral y personal por la ilusión de un evento que parece tan lejano y por el que muchos no harían ni el mínimo esfuerzo, en cambio yo decidí invertirle mucho corazón a mi meta.

El víaje

El jueves previo a Chicago vaya que tuvimos que correr para que todo quedara a tiempo, hasta el último día tuvimos que revisar pendientes del trabajo, maletas y hasta horarios para que no tuviéramos contratiempos, por la tarde nos dirigimos a la ciudad para llegar al hotel y hacer el switch mental, por fin eran nuestras vacaciones.

El viernes nos subimos al avión y aterrizamos temprano nos dio tiempo de conocer un poco la ciudad, de respirar el aire, de sentirnos a un paso de la meta, de recorrer las calles preciosas de esta ciudad que amo, nos emocionamos porque estábamos ahí y ya éramos parte de lo que estaba sucediendo.

La expo

El plan para el día siguiente era recorrer la expo, entre habernos levantado bastante tarde y un infierno de gente para desayunar en Yolk pudimos ir al McCormick Place, el ambiente era electrizante, desde que entramos había gente atendiéndote escaneando tu código para que cuando ingresaras te estuvieran esperando directo y sin filas para recoger tu bolsa con la playera y el número, lo que siguió fue recorrer todos los stands, ver los productos y novedades para corredores, tomarnos las respectivas fotos con todo lo que pudiéramos, lamentablemente nos dimos cuenta que definitivamente no íbamos a llegar a Millennium Park para tomarnos la foto con todos los mexicanos, por lo que decidimos disfrutar y divertirnos en la expo (aunque no puedo hablar por Lore ya que seguro para ella era algo muy raro una expo como esa) al final nos fuimos, ya con los nervios y el nudo en el estómago por lo que se avecinaba el siguiente día.

Lo que seguía era la obligada cena de Deep Dish pizza, justo a 3 cuadras el hotel había un Giordanno´s y al igual que en el desayuno un infierno de gente, tuvimos que esperar pero les juro que cada bocado de esa pizza de peperoni valió la pena.

Nos fuimos a dormir, obvio antes preparando todas mis cosas y poniendo mil alarmas para que no nos fuéramos a quedar dormidos, acomode mi ropa, mi desayuno, programé algunas cosas en mi iPad y nos dormimos como a las 11:00pm.

Llegó el domingo

Hora del desayuno antes de la carrera, llevé todos mis insumos desde México para que no hubiera fallo, todo lo que había entrenado se vería reflejado hasta el último día, caminamos hasta la entrada, por suerte el hotel estaba cerca y entonces fue la despedida más difícil de todas, nos dimos un beso y un abrazo, le entregue la carta que le había escrito, le pedí que le leyera mientras yo corría, así fue como caminé hasta mi corral, con todos los nervios del mundo pero ahí me di cuenta, todo el sacrificio hecho había rendido frutos ahora había que disfrutarlo.

Mi estrategia era dividir el maratón en 3 partes, el km 15 el 21 y el 35, las primeras dos partes sabia como me iba a comportar, lo entrene durante 6 meses, pero a partir del kilómetro 35 no había más estrategia, no sabía lo que iba a pasar después de superar esa barrera, lo único que tenía contemplado era correr, correr con el corazón y llegar a la meta.

Desde el primer momento se siente la adrenalina, escuchas la música y quieres que todo comience, después escuchas el disparo y empieza la emoción desbordada, desde los primeros metros ves a miles de personas alentando con carteles, pancartas, trompetas, disfraces, que les puedo decir la alegría de la ciudad se percibe desde el inicio y hasta el final.

Mi preocupación desde el kilómetro uno era la hidratación, la realidad es que el clima fue perfecto, no se sentía el aire frio tampoco el sol era intenso, los primeros kilómetros transcurrieron en el centro de la ciudad aplaudidos y motivados por toda la gente en las calles, ni siquiera se siente el esfuerzo y es fácil olvidarte de lo importante que es concentrarse en lo que haces; desde el primer puesto me preocupe por tomar un vaso de agua y uno de gatorade, sabía que cada gota de líquido iba a ser requerida durante la carrera, por cada 10km recorridos también consumí un paquete de sport chews, mientras mantuviera la concentración en no perder esos aspectos importantes todo transcurriría según lo planeado.

Así pasaron los kilómetros, entre rascacielos, zonas de parque y barrios con personas que salían de sus casas a apoyarnos; desde luego para un corredor todo es genial al principio, ves todo lo que sucede a tu alrededor pero poco a poco conforme avanzabas en la ruta el sol comenzaba a sentirse con más fuerza, los tramos entre los puestos de hidratación se sienten cada vez más lejos y también el apoyo en las calles disminuye, así llegamos al barrio chino, el km 35 que tanto temía y a partir de aquí el centro de la ciudad se veía muy lejano, comenzaba a ver personas que empezaron a caminar o que de un momento a otro se acalambraban con las piernas deformadas y caras de dolor se tenían que orillar, yo no me sentía cansado pero mi cuerpo empezaba a sentir la carga de los kilómetros y cada vez me costaba más dar el siguiente paso, es difícil de escribir pero ahí entiendes porque es una prueba tan dura que no todos pueden terminar.

12 kilómetros de puro esfuerzo impulsado con el corazón para llegar a la meta, ahí tenía alguien que me esperaba y no le podía fallar, comencé a repetir una y otra vez mi mantra que me acompaño durante el entrenamiento “Un paso a la vez” y al ritmo de esa frase cada vez veía más cerca la ciudad hasta que ahí estaba, me miré en esa gran pantalla, faltaban metros para llegar, entonces viene la subida en Roosevelt que se siente como una montaña, das la vuelta y ves la meta a 200 metros.

Valió la pena, todo el sacrificio, todas las carreras por las mañanas, todo el dinero invertido en el viaje, todo lo que no pudiste hacer por tener que entrenar, todo el sacrificio valió la esta experiencia, solo me quedo correr más rápido alzar los brazos y sonreír, lo había logrado… era maratonista.

Estaba entero, dolor en las piernas pero nada más, después de ver a muchos vomitar, desfallecer o necesitar silla de ruedas yo me acerque por mi manta térmica y mi medalla que era todo lo que quería, obviamente en el estómago no me entraba nada, tome todo lo que me dieron y lo único que supe que debía beber fue mi malteada de proteína, seguí caminando hasta encontrar un lugar donde estirarme, así seguí hasta encontrar a Lore, nos abrazamos y vi su cara de felicidad, ella había sufrido todo el recorrido tal vez más que yo, pero estábamos juntos y eso era lo importante.

Nos tomamos algunas fotografías y decidimos recorrer la fiesta solo para ver que había, nos fuimos caminando al hotel donde después de todo llamé a mi familia y tome un baño, seguía sin hambre pero continúe tomando gatorade para recuperarme, nos quedamos dormidos hasta las 4pm cuando decidimos ir a comer a Five Guys, fuimos a comprar algunas cosas a Target y volvimos al hotel a dormir más, el día había terminado, la meta se había cumplido.

El descanso

El lunes me desperté temprano como de costumbre, pero algo me faltaba, no tenía que ir a correr, me estiré y encendí la TV, las vacaciones habían comenzado, la ciudad de mis amores me estaba esperando así que Lore y yo tuvimos días increíbles recorriéndola.

Gracias a todos por todo el apoyo a lo largo de esta aventura ha sido una gran experiencia, las personas que tuvieron que ver con que esto fuera posible sepan que los llevo en mi corazón.

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