El fin de las redes sociales… como las conocemos…

Los adolescentes ahora son muy conscientes de su adicción móvil y los patrones de consumo de estas aplicaciones al punto que están tratando de cortar estos hábitos.
Esto está dando como resultado un gran éxodo de las RRSS (redes sociales) de larga data como Facebook, Twitter e incluso Instagram, propiciando movimientos migratorios virtuales a favor de aplicaciones que están centradas en los pares o en los videos, tales como YouTube y Snapchat.
La razón es simple; la era de la confianza para obtener noticias y compartir nuestra vida ha terminado. La confianza se ha roto. El mítico Valle del Silicón nunca volverá a ser el mismo en las próximas oleadas de cambios tecnológicas. El costo de vida prohibitivo de la zona está expulsando empresas hacia mercados emergentes y los trabajadores están empacando. Hoy día vemos, por ejemplo; que WeChat es más útil para los consumidores que WhatsApp, Instagram y Facebook combinados.
Los consumidores occidentales parecen más propensos a abandonar las RRSS a medida que maduran los ciudadanos digitales (milenial), y estos superan las RRSS como un ejercicio de consumo digital sin sentido. Las noticias falsas, la violación a la privacidad, las técnicas de engaño y la monetización de los datos en Facebook, Twitter y LinkedIn; y su era de alimentación algorítmica donde la vida privada, el escenario público, la manipulación de contenidos y el spam se agrupan, esta llegando a su fin. Gigantes de contenidos como Facebook, incluso está investigando la aplicación de Blockchain (cadenas de bloques) para reparar su problema de confianza, pero es tarde.
No habiendo otro lugar adonde ir, las marcas están dispuestas a gastar aún más en RRSS. Los anuncios han aniquilado la experiencia del consumidor y nos llevan hacia un mundo digital aún más deformado. La monetización es asfixiante, pues el interés de generar ingresos a costa de nuestros datos es insoportable. La disminución en el uso de Facebook es la máxima representación de una Internet corrupta. Nos han hecho pasar de sobre-compartir a sobre-consumir. Como consecuencia, el intercambio social ha decaído sustancialmente en occidente, desde 2016.
La razón por la que Snapchat crece incluso más rápido que Instagram, está relacionada con la urgencia del usuario de vivenciar sus interacciones con absoluta ceguera por anuncios, contenidos no deseados, incluso han producido que los bloqueadores de anuncios estén en su punto más alto. Las personas están pirateando los algoritmos obligando a las marcas a cambiar su estrategia, poniéndose en contacto directo con el consumidor para empujar publicaciones patrocinadas, en lo que equivale a un mercado negro de spam influyente.

El modelo comercial y de manipulación de las RRSS no solo fue secuestrado y pervertido, sino que básicamente no condujo a ningún lugar. Fue un fraude publicitario, un callejón digital sin salida.
¿A dónde iremos después de las RRSS y las aplicaciones inútiles? No está claro, pero es mandatorio vivir vidas más equilibradas y más satisfactorias, menos artificiales e infladas. La adicción a las aplicaciones móviles está en su punto más alto. Parece ser que las RRSS no son el lugar aquel que atraía nuestra atención como lo hacía antes.
