“Mudanza”

Apagá el fuego. Cerrá las cortinas. Limpiá la chimenea, que no quede un rastro de que hubo ceniza aquí.
Tenemos que vaciar la refri, solo la miel se queda dicen que nunca se estropea. No sé quien debe llevársela, yo la compré para vos pero tal vez sí la necesite al final de la jornada. El resto va a la basura.
¿Dónde están las bolsas? Revisá los otros basureros, siempre se esconden cosas ahí que al final no vamos a querer dejar, ni en el basurero ni en la casa ni en la vida.
Quebremos los platos ¿para qué los querríamos?
Los libros son tuyos, los muebles son tuyos, las fotos son tuyas, la casa es tuya, solo quiero mis zapatos porque son mis preferidos y ayudarte a limpiar, no quiero que cargués con el peso de encargarte de esto vos solo.
No estoy segura si está muerto, vos lo revisaste, no me pongás ese peso sobre la espalda. Vos dijiste que estaba muerto, yo no lo maté, yo solo te creí. Mi presencia aquí solo significa que te voy a ayudar a limpiar , que quiero mis zapatos porque son mis preferidos y que no me voy a hacer responsable de esa muerte. Esa muerte es tuya, vos lo mataste, cuando llegué no tenía idea de que estaba muerto, sí sabía que no estabas del todo convencido con su existencia y que tenías tus reservas, pero de ahí a matarlo sin misericordia con un solo golpe uno bajo sin que se diera cuenta sin que se pudiera defender.
Pues sí, lo pienso, sos un cobarde. Pudiste dejarlo ir, pudiste entenderlo, pudiste solo echarlo de casa.
Uno no va por ahí soplando burbujas para luego aplastarlas todas. Uno las deja al aire para que vuelen.

Tenemos que deshacernos de los muebles, no tengo idea de donde hay sangre y donde no, lo mejor es quemar todo, quemar los muebles, quemar la casa, quemar nuestra ropa, nunca hablar de esto, perdernos.
Él también va dentro de una bolsa, de esas negras de plástico, igual no era cosa importante y lo mejor es que se camufle con todo lo que tenemos que botar por la “mudanza”.
También hay que quitar las cortinas, la miel no la voy querer y la verdad también dejate mis zapatos, sí, son mis preferidos pero puedo tener otros preferidos. Eso sí, este desastre lo inventaste vos y lo limpiás vos.

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