HOY

Y un día dejé de preguntarme quién sos.

Dejé de preguntarme cuando ibas a llegar, dejé de estar a la expectativa de tus palabras que podían ser las de cualquiera, y eso suena a oportunidad… o a desesperación.

Dejé de preguntarme tu estatura, el color de tus ojos, si Boca o San Lorenzo, si mate o café, si playa o sierra, si sí o si no.

Un día dejé de buscarte entre la gente, dejé de pensar que podía suceder en cualquier momento, y la verdad es que, no quiero que me encuentres en un momento cualquiera.

Un día dejé de esperar que me veas y empecé a verme en mí misma. A abrazarme desde adentro. Mis palabras empezaron a hacer eco en mí.

Y un día me volví corpórea, táctil, tácita, redundantemente yo. Aprendí dónde comienza y termina todo lo que soy. Entendí que no te necesito para saber el camino, que el día que llegues te quedarás por el placer de caminar a mi lado.

Mientras tanto sigo mi ruta, cruzo puentes que me ayuden a llegar hasta mi. Abro caminos desde mis vacíos, y donde pensé que no había nada, borbotea esta selva que soy y que rebalsa en mis ojos.

Llegó el día en que comprendí que nadie me quitó nada, que solo tuve que conquistar una tierra que yo creí perdida, pero que siempre estuvo ahí, escondida en mí.

Me perdono, me levanto y continúo. Busqué tanto poner este amor en algún lado que me olvidé lo lindo que queda en mí.

Y un día aprendí y finalmente entendí, que ese día es Hoy.

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