Oleaje

Estoy parada al borde de este precipicio, ante la inmensidad de la línea más serena del horizonte.
Precipicio, precipitado, precipitación, lluvia, gotas, agua, mar.
La cadena de pensamiento me lleva a ese momento en que las pequeñas piedras microscópicas forman una capa estable bajo mis pies.

Arena. Bajo un microscopio, no es más que pedazos de caracoles, pedazos de botellas, pedazos de piedras, pedazos de vidrio; cristal de vidrio.
Los recuerdos son así. Esos instantes que han estallado en millones de partículas, por la fuerza de las circunstancias. Como si cada minuto rompiera y lloviera sobre la arena, agregando una película más a esto que llamamos pasado, a esos instantes. Que ironía que los antiguos usaran arena para los relojes, como si su intención fuera contener en un trazo de tiempo a la infinidad de la arena, tan infinita como las estrellas. La arena, esa alegoría tan precisa del tiempo, tan bastardeada por poetas y artistas; infinita como el tiempo pero tan escurridiza como él.

Entonces puedo decir que estoy aquí, parada en la orilla del tiempo. Y la memoria de espuma, salada de mar toca la punta de mis dedos y arrastra la arena bajo mis pies. Arrastra el tiempo bajo mis pies. Arrastra recuerdos bajo mis pies. Y hace cosquilla sentirla desprenderse de mí, sentirla socavar mi mente.

Como jugando a la mancha el oleaje viene, toca y se va. Viene me recuerda y se va. Viene te recuerdo y se va. Puedo ver la espuma desaparecer en las olas y al instante verla renacer, y mientras observo ese fenómeno no tengo conciencia de ti, hasta que la lengua de la ola toca de nuevo la punta de mis dedos y entonces como un flash… te recuerdo.

¿Que sería de la mente sin recuerdos? Que horror sería recordar todo, todo el tiempo. Bendita amnesia intermitente que no me deja tener presente tanto tiempo al mismo tiempo. En este alzheimer involuntario y temporal siento que algo me falta, siento que no estoy completa hasta que el agua fría de mar toca de nuevo la punta de mis dedos y entonces… recuerdo. Recuerdo que olvidé olvidarte.