Partes

Si el todo es más que la suma de las partes, entonces seré más que esa parte triste cuando no estás, y esa otra tibia que me hace no ir a buscarte.

A pesar de mis interminables quejas para con mis partes temerosas de tus sentimientos y sobre todo de los míos, debo ser más que eso. Debo ser lo mismo que vos, no ajena a tus segmentos fríos pero al fin una persona con un exquisito romanticismo para compartir digno de una novela francesa.

Riéndome de mis partes más torpes me doy cuenta que coexisten partes con buen humor, otras que reflexionan sobre eso y una tercera que escribe esto. Mientras una cuarta piensa en tu totalidad, aquella que ya divisé mediante varias partes y -sospecho- aún no he terminado de conocer todas.

Sí, claro. Todos intentamos que nuestras malas partes o que menos nos gustan, se vayan. ¿Por qué dije eso?, pensé, si yo quería escribir otra cosa. La próxima vez voy a pensar dos veces antes de decir. Si hay una próxima vez, te voy a seguir con el pensamiento al igual que con la mirada porque si de todas una no me gusta, esa es mi parte insípida que termina por calmar tu pasión.

Asimismo, soy más que eso. Y lo digo en voz alta, lo repito, para salir de este lugar en el me metieron las partes más traidoras, las que fallaron, las que no se hicieron cargo y las que mintieron. A esas no las quiero expulsar sino condenarlas, porque son culpables. Afortunadamente estaban tus partes cariñosas en conjunto con tu dureza, para ayudarme a sacar lo malo sin soltarme la mano. Ese no es el todo, porque no terminó, pero es la parte más hermosa de esto.

Si fuéramos más que la suma de los dos, somos demasiado y todavía soy incapaz de plasmarlo… Pero sí de sentirlo.

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