Camino al Laburo

Al salir de casa caí en la cuenta que no era mi celular el que llevaba conmigo. Pillé en el momento que abrí el reproductor de música y empezó a sonar Hello de Adele, “ndishh no puedo empezar bien el día sin mi playlist jerador” pensé.

Hendyy la situ presi.

Miré el reloj y me encontré con el horror, ya eran las 7:50 hs. “nderakore añarakokua peguare" fue la frase que saltó en mi mente, una vez más voy a llegar tarde al laburo.

Lo siguiente que hice para llegar lo antes posible a la parada del bus fue parecida a una famosa pelicula.

“Ruuuun forreeeeeeeest!!!” me gritó un vecino que estaba observando mi carrera desde su patio.

El Forrest Gump paraguayo papá.

Por fin llegué a la parada (con un dolor terrible en el costado y completamente sudado), sólo con un milagro podría llegar bien al laburo y cuando menos lo esperaba, pasó.

Frente a mi paró un vehículo, uno de esos deportivos, bajó la ventana del acompañante y me llamó una voz bastante familiar. Era la compañera nueva de la oficina, su nombre es Sol y al igual que el astro de su mismo nombre deslumbraba con su belleza, la verdad que cada vez que la miraba me dejaba sin habla.

Tardé más de lo debido en comprender que me estaba invitando a subir a su auto. Una vez dentro empecé a revolver mi cabeza para quitar algún tema de conversación interesante, lo único que tenía en mente era una estúpida frase de Augusto Roa Bastos, no creo que un recurso como ese conquiste a ninguna chica del mundo, en serio era pésimo.

Por sus llamativos rasgos, sabía que no era precisamente paraguaya, la verdad que todavía no había cruzado palabras con ella, entonces me pareció conveniente preguntarle de dónde venía, “eu vengo de concepción” respondió con un acento que confirmó mis sospechas, hablaba mitad español, mitad portugués.

Típico tráfico asunceno.

Gracias a la fila de vehículos en el que nos metimos, hablamos de un montón de cosas, me contó que sus padres son colonos brasileros, que estar lejos de su pueblo le causa mucha nostalgia, que le encanta el cine paraguayo, en especial las obras de Paz Encina, que su película favorita era un filme italiano llamado Cinema Paradiso, entre otras cosas, me facinaba oír sus palabras, sonaba tan auténtica, tan irreal, quedarme atrapado con ella en ese tráfico infernal fue lo mejor que me pasó en los últimos días.

Cuando por fin llegamos a nuestro destino, el reloj marcaba las 8:50 Hs, ella tampoco era muy propensa a la puntualidad, pero al igual que yo, ya estaba acostumbrada a las puteadas y sermones que tan amablemente brindaba la jefa todos los días, así que ¿qué le hace una mancha mas al tigre?