Del garage al parque tecnológico (I)

Matías Insaurralde

Desde Disney, pasando por Mattel, HP, Microsoft y Apple, todas tienen al garage como un elemento común en su historia, en 2014 Steve Wozniak, cofundador de Apple, desmentía el hecho de que su empresa haya iniciado en uno, concluyendo lo siguiente: “el garage éramos nosotros”¹. Este artículo busca repasar los mitos, los modelos y las historias de innovación que se están dando en distintos lugares del mundo, especialmente en Latinoamérica, donde en mi opinión, no lo venimos discutiendo lo suficiente. Por supuesto, esta historia empieza con el garage:

El garage de HP (Hewlett-Packard) en Palo Alto, California

En el 2005 una publicación de la Universidad de California en Berkeley analizó en profundidad la idea del garage² buscando entender por qué la “creencia” en él como un lugar donde se puede emprender y crear innovación se mantenía vigente. Los autores realizaron encuestas a diversos tipos de público e identificaron otros lugares también comunes para el fin como el sótano, el “dorm” universitario y la cocina. En una encuesta realizada en la propia facultad (muy ligada a los negocios), 89% de los encuestados pudo nombrar al menos una empresa que habría empezado en uno de estos lugares. En segundo lugar los participantes concluyeron que 48% de los emprendimientos habrían surgido de esta forma.

Para complementar la publicación se llevó a cabo un análisis de unos 20 años de material de prensa en búsqueda de referencias a dichos lugares y al combinar esta información con el número de inversiones de capital de riesgo que se había dado en cada año, se pudo observar una relación interesante. Esto nos da a entender la fuerza que mantuvo esta idea a través del tiempo:

La misma publicación cita a John Freeman³, un teórico muy conocido por sus estudios sobre emprendedurismo, quien sostiene que el emprendimiento sólo puede darse como producto de (buenas) organizaciones. El acceso a recursos como la confidencia, la información, el conocimiento, los lazos sociales o en su defecto una buena combinación de todo esto es lo que define como crítico para poder emprender. Un ejemplo podría ser un ex empleo, se mencionan los resultados de un estudio que concluye que 78% de los fundadores de empresas tecnológicas trabajaron anteriormente en una empresa del mismo rubro. La segunda línea de investigación se refiere al factor geográfico y tiene como idea central que las áreas geográficas que tienen muchas empresas de cierto rubro tienden a generar más empresas similares, se citan ejemplos históricos como la proliferación de las empresas de biotecnología en Estados Unidos y la industria de motos en Inglaterra. Lo que concluyen los autores es que no todas las personas que tienen un garage (o un espacio con características similares) tienen la misma ventaja al emprender y en segundo lugar, la capacidad de hacerlo no puede limitarse a esforzarse o planearlo bien.

“Sillicon Valley” en Latinoamérica

Si introducimos “Silicon Valley Latin America” en el buscador podremos encontrar una serie de publicaciones que deliberan sobre cuál ubicación podría convertirse en el próximo “Silicon Valley” de nuestra región, ¿Uruguay, México o quizá Medellín en Colombia? La idea de replicar el modelo de Silicon Valley no se limita a Latinoamérica, un artículo publicado en Crikey⁴, un medio independiente de Australia, hablaba sobre este tema en el año 2012. El comentario es interesante y transcribo algunos fragmentos relevantes a continuación:

Son pocas las ciudades en el mundo occidental que no dedicaron tiempo a recrear el suceso de los distritos de innovación tecnológica de alto perfil como Silicon Valley dentro de sus propios límites. Muchos de estos intentos implicaron la creación de pequeños parques tecnológicos y científicos financiados por el gobierno, dentro de universidades o áreas cercanas.

Algunas ciudades como Melbourne llegaron a tener tantos parques tecnológicos como universidades.

Sin embargo muy pocos de los parques creados en Australia hasta la fecha tuvieron éxito en términos de su justificación original. No fomentaron la innovación; no crearon relaciones entre los investigadores académicos y las startups; y tampoco promovieron las alianzas productivas entre las firmas que se ubican dentro de los mismos.

Casi todos los lugares “exitosos” en Australia son meramente parques de negocios. Se establecieron satisfactoriamente únicamente en términos inmobiliarios — vendieron terrenos, atrajeron inquilinos y generaron dinero con su desarrollo.

En parte fallaron porque los ejemplares como Silicon Valley son únicos. Como se explicó en muchos libros (ejemplo, Hooking Up de Tom Wolfe), Silicon Valley creció orgánicamente y de forma inconsciente como una respuesta a condiciones muy especiales como el gasto sin precedentes en defensa, un escenario específico en el desarrollo de los semiconductores, un grupo particular de instituciones de investigación y mucho más.

Me parece que estos fragmentos describen muy bien la coyuntura de Silicon Valley. El artículo de Berkeley nos hablaba de que poseer un garage, esfuerzo o un plan no son suficientes para convertirse en un emprendedor o generar emprendimientos (¡mucho menos tecnológicos!). Necesitamos acceso a los recursos, como decía Freeman, por lo cual debemos plantear si los mismos existen en nuestra región como también en qué medida existen o han existido en los casos de éxito más comentados. Un ejemplo que se menciona es el gasto sin precedentes en defensa que existía en EEUU, extremadamente relevante si consideramos que las raíces de Internet fueron creadas en un contexto militar entre los 60 y 70.

Innovación como motor de competitividad

Para dar más contexto podemos remitirnos al libro “Cooperative Innovation” de Frederick Betz⁵, donde se explican con mayor detalle estos importantes antecedentes. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en uno de los países con mayor inversión en I+D (investigación y desarrollo) del mundo:

Para que una nación sea globalmente competitiva, dice Betz, su inversión en I+D debe estar en el rango del 2 a 4% del PIB, como viene ocurriendo en Estados Unidos (y otros con el mismo nivel de competitividad) desde hace tiempo⁶, esto es importante para entender lo que viene después:

I+D como % del PIB en EEUU (1953–2013), desglosado por fuente

En las últimas décadas, muchos países adoptaron fórmulas similares y se volvieron competitivos rápidamente. Betz destaca países como China⁷, que pasó de exportar alta tecnología en el rango de los 10.000 millones de dólares (~1990) a 500.000 millones de dólares en los últimos años (2012–2017)⁷, este período vino acompañado por inversiones en I+D bastante altas que se mantienen hasta el día de hoy. En 2018 un artículo⁸ de la escuela de negocios de la Universidad de Pensilvania argumentaba que la guerra comercial entre EEUU y China es en realidad una guerra por quién dominará la innovación en este siglo.

Analistas e inversores como Jim Rogers no se cansan de resaltar la relevancia de Asia en la situación actual⁹, en esta línea coincide con Betz, quien describe tres importantes olas históricas de industrialización, siendo la tercera/actual la que tiene a dicho continente como protagonista:

  1. Los primeros 100 años (1765–1865) — Europa
  2. Los siguientes 100 años (1865–1965) — Norteamérica
  3. Los últimos 100 años (1965–2065) — Asia

Según Betz, Internet es uno de los ejemplos históricos más interesantes de innovación, ya que permitió la colaboración de una diversidad de actores como el gobierno, la academia y la industria. Este modelo también se conoce como “triple hélice” y si bien sirve para describir el ejemplo mencionado, existen críticas sobre la viabilidad del modelo en países que no cuentan con las condiciones o ecosistemas apropiados¹⁰. Los ejemplos son infinitos aquí, estas condiciones pueden ir desde la dificultad de crear una empresa hasta la falta de presupuesto para realizar investigaciones científicas. Comentaré sobre esto más adelante.

Opino que tiene mucho sentido enfocarse en el análisis de los parques tecnológicos ya que varias de las ubicaciones mencionadas antes los toman como base para promover el emprendedurismo y la innovación tecnológica, en mayor parte como iniciativas financiadas por el gobierno o universidades públicas, y en menor medida como iniciativas privadas. Como ejemplo se podría citar a Ruta N en Medellín o los parques tecnológicos ubicados en Nuevo León, México, que juegan un papel importante en las políticas públicas relacionadas a ciencia, tecnología e innovación del país. De alguna forma el modelo de los parques tecnológicos plantea innovar como lo viene haciendo Silicon Valley sin que necesariamente contemos con muchos de los elementos (o al menos algunos de ellos) que podrían hacer posible algo así.

Antes de seguir con los parques tecnológicos debemos identificar los países de la región que vienen progresando en distintos aspectos que permiten la innovación.

¿Quiénes innovan en Latinoamérica?

El GII o Global Innovation Index es un índice creado por la Universidad de Cornell, INSEAD y WPO (World Intellectual Property Organization) que busca dar respuesta al complejo problema de medir la innovación, ¿es innovación producir mayor cantidad de patentes, marcas o mayor cantidad de papers científicos?

Este índice se construye en base a una serie de variables como la calidad institucional, la producción eléctrica, la facilidad y el costo de crear una empresa, el acceso al crédito, el empleo y otras más obvias como la producción científica y el tipo de exportaciones tecnológicas que realiza un país. A partir de esto se crean dos subíndices: uno que agrupa todas las variables que permiten crear innovación (“input”) y otro que agrupa los resultados que obtenemos a partir de lo primero (“output”).

Al visualizar los últimos datos¹¹ que existen para Latinoamérica (GII 2019), podemos identificar dos clústeres: hacia la esquina inferior izquierda, los países cuyas variables representan una menor capacidad de innovar, y en el área opuesta, los países con mejor capacidad para ello. También podemos identificar países que con menor “input” consiguen mejores resultados como Chile o Perú:

Me parece importante enfocar el análisis en este grupo de 8 países de la derecha: Argentina, Costa Rica, Uruguay, México, Brasil, Colombia, Perú y Chile. Todos tienen políticas públicas y programas de innovación interesantes que pueden ser muy útiles para entender lo que se viene haciendo.

Continuará…

¹https://elpais.com/tecnologia/2015/10/06/actualidad/1444147938_849814.html

²https://cmr.berkeley.edu/search/articleDetail.aspx?article=5380

³https://www.berkeley.edu/news/media/releases/2008/03/07_freemanobit.shtml

https://blogs.crikey.com.au/theurbanist/2012/04/30/do-technology-parks-work/

https://www.worldscientific.com/worldscibooks/10.1142/10951

https://www.aip.org/fyi/2016/us-rd-spending-all-time-high-federal-share-reaches-record-low

https://data.worldbank.org/indicator/TX.VAL.TECH.CD?end=2017&locations=CN-US&start=1995

https://whartonmagazine.com/blogs/the-trade-war-is-really-about-the-future-of-innovation/

https://www.businessinsider.com/jim-rogers-if-you-want-your-heirs-to-be-wealthy-then-leave-america-and-move-to-asia-2010-8

¹⁰https://link.springer.com/article/10.1007/s11024-012-9200-z

¹¹https://www.globalinnovationindex.org/userfiles/file/reportpdf/gii-full-report-2019.pdf

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