Mal educada.

No saben lo que me acaba de pasar.
Recién estaba caminando por la calle y me frenó un semáforo. Al lado mio se paró una abuela con su ñetita, una nena linda, de unos 5 ó 6 años, bien vestidita, limpita. De repente, la nena que estaba agarrada de la mano de su abuela eructó.
-Sofia! como vas a eructar en la calle!!! no ves que te escucha el señor? De que señor están hablando si en la esquina estamos solo nosotros? Pará. Esta hablando de mi? La mire a la nena.
-Eso no se hace Sofia! Mira como te mira el señor!
Ha!!! entonces es verdad, esta hablando de mi en esos términos! Pero que vieja atrevida! Pero como me va a decir “señor” a mi si ella facil duplica mi edad y le sobran para chupetines! No podía creer lo que me estaba pasando, pero paso algo peor:
La nena, Sofia, me miro con miedo y vergüenza. Y esa vieja miserable que tiene de abuela, me dijo -Mi nieta se llama Sofia, y es una maleducada. Dígale algo! Para que no lo vuelva a hacer!
Así que mire a la nena y le sonreí, y ella me sonrió. Así que tome aire, y le eructé. Pero no fue un eructo cualquiera, fue un señor eructo, pero con mayúsculas. Un SEÑOR ERUCTO. Un eructo con cuerpo, con fuerza, bien alto. El Cadillac de los eructos, con ganas y bien alto. Un eructo que no me salio ni de la garganta ni del estomago, sino del alma.

)