Típico de Nueva Zelanda

(circa Noviembre 2015)

Yo hacía poledance. Un día invertí arriba del caño y me agarró un ataque de pánico mientras estaba de cabeza. La profe y las chicas me decían tranquila tranquila que estamos todas acá, pero yo no podía bajarme. Sentía que me iba a matar de golpe. Igual te digo que hace rato que me sentía rara, y ese día la profe se me acercó y me dijo a vos te está pasando algo.

La primera opción fue Australia. Mi sueño siempre había sido Australia. Cuando tenía siete, una compañera de colegio se fue a vivir allá. No había Google ni computadoras ni nada así que para mí se había ido a un país lleno de canguros nada más. Re loco. Después vi que era bastante difícil por los papeles y la guita, así que empecé a planear todo para Nueva Zelanda.

El primero en llegar fue Néstor a principios del año pasado. Estuvo con un amigo un par de meses en el tema de los kiwis por Te Puke y al rato se fue a Christchurch. Consiguió laburo al toque ahí en construcción. Viste cómo es que los argentinos cuando estamos afuera siempre hacemos la diferencia. Estos pibes consiguieron que les aumentaran el sueldo un par de meses después de haber arrancado. Los tipos de acá son medio cortos: si no tienen la herramienta justa no saben cómo hacer para resolver un problemita.

Nosotros vivíamos en La Matanza en una zona bastante heavy. Venía juntando figuritas para irme al carajo hasta que un día quisieron robarle a mi otro hijo. Lo amenazaron con una faca y le tajearon la boina para sacarle una mochila del orto que no tenía nada. Él quedó muy angustiado y entonces me decidí y empecé a vender todo: tele, muebles, ropa, todo lo que tenía de más. Vi un pasaje bastante barato y lo compré sin consultarlo mucho.

Viajé el 28 de junio de 2014. Llegué de turista porque a mi edad era imposible pensar en una working holiday o algo así. Entré a trabajar en un hostel de Ponsonby por accommodation y a tirar curriculums de lo mío. Estuve casi dos meses yendo a entrevistas que después quedaban en nada. Se me estaba por vencer la visa hasta que me salió la primera oportunidad. El tipo me ofreció 500 dólares por día y yo no sabía dónde meterme no sabía qué cara poner.

Y así empezó todo.

En diciembre compré dos pasajes y me los traje a mi otro hijo y a mi marido.

Empecé a estudiar a los 29 en la Universidad de la Matanza. Me recibí a los 43 de ingeniera en informática y laburé bastante de esto en Argentina. A Nueva Zelanda llegué con 49 años.

Siempre fui de ir para adelante y no darle bola al quédirán. Nunca di muchas vueltas cuando me propuse algo.

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