Autodestructivo

Vivir en sociedad destruye el alma. No es que la destruya para siempre, si no que tiene una forma de calar tan profunda que mancilla lentamente. Sobre todo al que tiene una que es inquieta.

Esta sociedad está dispuesta a destruir todo a su paso y solo nosotros somos los culpables. Esta sociedad está hecha para lastimarte el corazón; para no dejarte ver el sol; para morderte los sentimientos.

Esta sociedad destruye y se divierte haciéndolo. Porque nos impone necesidades que no necesitamos, lugares que no buscamos y cosas a las que alguna vez les fuimos indiferentes y ahora se convierten en la zanahoria al final del palo.

Personalmente tengo muchísimo miedo. Hace tanto que no lloro que siento que alguien me está apagando el alma con un switch escondido en algún lugar. Sentado en un rasca cielo, bebiendo un whiskey que tenga mi misma edad.

Tengo miedo porque veo que pasan los días y lo único que vuelve a casa es un pedazo de carne que agotó sus energías dentro de cuatro paredes y no cambió nada de lo que está mal en el mundo. O acaso hay otro propósito para nuestro paso en esta tierra si no es cambiar aquello que está mal.

Tengo mucho miedo. Miedo de que finalmente lo logren y me conviertan en un zombie discapacitado que solo haga una cosa. Trabajar.

Tengo tanto miedo que lleno el vacío existencial con un sinnúmero de tareas, responsabilidades, obligaciones y espacios de ocio que me quiten el peso de realmente ver hacia adentro.

Me ha dado tanto miedo vivir, que me olvidé de vivir... “Pero la culpa la tiene la sociedad”.