Martes

Carla, como todos los martes, se levantaba con cara de culo. No era una cuestión de días, así como hay varias personas que son “lunesfóbicos” o los otros que los deprime un domingo a la tarde, para Carla los martes eran particularmente tristes desde hace un buen tiempo. Ese día no tenía muchas ganas de levantarse y hacerse el café con leche horrible que hacía siempre. “Bueno, así me gusta a mí: Tibio y súper dulce” se consolaba a sí misma, sin embargo se levantó farfullando puteadas mientras se sacaba las lagañas de la cara.

“AAAHHHH!!! LA PUTA MADRE!!!” exclamó. Su grito la terminó de despertar. Largó a llorar, de rodillas en el suelo. No entendía, no lograba encontrar explicación. nAhí en la mesa, yacía su gato muerto con tres cuchillos Tramontina tipo serrucho clavados en la espalda.
Al lado del cadáver había una taza de café con leche, todavía tibia.

Carla escuchó la puerta del baño chirrear, desenterró uno de los cuchillos de la carne del gato, enfiló para el baño y se dijo a sí misma “Odio los martes”

Fin.

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