SE VENDE CASA

Mi casa. Tiene 3 habitaciones, si contamos la pieza del fondo, donde yo viví varios años de mi joven adultez y donde mi hermano menor pasó toda su adolescencia entre dibujos y discos de rock.

Las otras dos piezas son grandes, como para tener una cama matrimonial y una pila de ropa para limpiar (las familias grandes son así, siempre tienen ropa sucia que se lava puertas adentro) un par de muebles, una compu vieja que todavía anda y la pieza de mi hermano del medio.

Tiene un living con una chimenea que usamos una vez, pero se llenó de humo y estuvimos como 15 días con olor a asado que no pudimos sacar, pero fue lindo, parecía una película del hemisferio norte. El living, como le decía, está repleto de instrumentos musicales, eso quiere decir que cuando nos los llevemos, le quedarán las paredes inundadas de corcheas y sostenidos, y canto, y cuerdas, en fin muchísima música. Un living para ver tele, charlar, cantar o para leer un rato y quedarse dormido en los sillones después de comer el guiso de lentejas tan famoso de la familia.

Tiene una cocina re grande, que también es parte de un comedor, donde hemos pasado los mejores momentos, y otros no tanto, de la familia. Ahí aprendí a cocinar con especias, con picante, con amor. Hay espacio para una mesa de algarrobo para seis u ocho personas, incluso si se saca la mesa afuera, hay lugar para hacer una fiesta de adolescentes y que venga la policía a pedirte que bajes el volumen. Todas las paredes están pintadas con colores súper copados por esa onda del Feng Shui o algo así. El comedor es copado, tiene pisos de cerámica o sea se lo puede limpiar re fácil.

Hay un garaje lo suficientemente espacioso como para meter adentro todas nuestras vidas (no es la primera vez que nos mudamos y dudo que sea la última) y además un auto, tres bicis, macetas, los envases de birra y coca, el escobillón, unos baldes con escombros y el cajón de soda.

El patio es lo más! Porque tiene una galería cerrada por si tiene ganas de tomar mates cuando llueve. Pone una mesita ahí y listo. Ahí solía dormir la siesta en unos sillones viejos, bajo el sol del invierno cordobés. También al costado de la galería hay un lavadero que anda al pelo. Fuera de esa galería hay un patio que mi vieja se encargó de cuidarlo y ahora tiene muchas plantas, tantas como nuestro perro, el Chizzo, nos deja. Además hay un asador que…mire, si ese asador hablara, estaría pidiendo un recreo. Al lado del asador hay un horno de barro donde hemos hecho cabritos para navidad y empanadas árabes para mil amigos. El patio tiene guitarreadas, fiestas, juntadas, reuniones en silencio y meditaciones de las 3 A.M. Una de las últimas que nos mandamos con mis hermanos en el patio fue hacer pizzas a la parrilla a las 4 de la mañana porque estábamos ahí y porque pintó.

La última adición a la casa es un segundo piso que oficia de estudio de Canto, Yoga, música, etc. que mi vieja usa como uno de sus espacios de trabajo. El estudio es grande, ancho como toda la casa y tiene como 3 o 4 metros de profundidad, la verdad es que soy de madera con las medidas, ah! Antes que me olvide, el piso es de madera, tipo flotante, así que confíen en mí que les digo que es grande y re cómodo.

Me estaba olvidando de algo, hay dos baños. Uno arriba y otro abajo. Son comunes y corrientes, la canilla del agua caliente falsea un poquito en el de abajo, pero creo que hay que cambiarle el cuerito nomás.

En fin. Lo que se vende es la casa. Las paredes, las puertas, la dirección, todo eso. Lo que NO se vende son los recuerdos, las historias, el contenido, “lo de adentro”. Eso es nuestro hogar y eso nos lo llevamos a cuestas, ahora y para siempre, a donde sea que el viento nos lleve.
Si está interesado en ver la casa y ser el nuevo dueño de un lugar que tiene muchas historias, el teléfono de la inmobiliaria lo tiene mi vieja.