Innovación y Pasión

Las palabras pierden su sentido cuando se repiten muchas veces, con “innovación” me ocurre eso. Probablemente es una de las palabras más utilizadas en el último par de años: desde empresas hasta universidades, pasando por gobiernos y personas naturales.

No sólo en cuanto a la semántica, sino también en el significado vivo de la palabra. El repetir innovación tantas veces, nos hace perdernos en el concepto y olvidarnos para qué lo estamos haciendo, cuál es la meta que vamos a lograr si es que lo hacemos. La innovación es sólo un medio para lograr un fin. La pregunta clave es: ¿Cuál es ese fin? ¿Con qué propósito estoy innovando? ¿Cuál es el sentido de innovar?

¿Por qué?

Porque innovar es romper con lo establecido, pasar noches enteras trabajando, convencer a los incrédulos de que otro futuro es posible, pedir dinero a quienes no te lo darían jamás, inspirar a otros aunque estés deprimido, confiar a ciegas, poner las manos al fuego por tu equipo, pelear con los que te “tranquen la pelota”, tomar decisiones difíciles, pensar distinto, sentir que los paradigmas antiguos están obsoletos y que es necesario hacer cosas nuevas… romper huevos para hacer tortillas. Para lograr esto, necesitamos plena convicción. Una motivación intrínseca, necesitamos sentir que todo se puede. Necesitamos propósito.

Para innovar debe haber libertad, pero no la libertad de hacer lo que uno quiera con los recursos que quiera, con post-it y sillas de colores. Debe reinar la verdadera libertad: la de hacer lo que te apasiona, de elegir tus propios molinos de viento. Mi único consejo para los futuros innovadores y para los que quieren que sus equipos innoven de verdad, es que los impulsen a encontrar lo que les apasiona, a descubrir lo que realmente les hace sentido. Recién después de eso comenzar a pensar en hacer las cosas de forma distinta. Se debe hacer lo necesario para que la innovación sea real y no se quede sólo en una palabra de moda.

Al final del día, no hay nada más rentable que hacer lo que te apasiona, no hay nada más reconfortante que acostarse cansado, no hay mejor innovación que la que surge de la necesidad, la que aparece cuando ya todo está perdido, la que nace cuando a pesar de todo, tu pasión se interpone y no te deja tranquilo hasta que cumplas tu meta. No existen recetas de cocina ni metodologías que sean útiles si es que no existe pasión de por medio.

Dejemos de hablar de innovación como algo hueco, no sigamos repitiendo esa palabra hasta que pierda sentido. Para mí, innovación es sinónimo de pasión.

*Esta columna fue publicada el 30/03/2014 en El Mercurio en la sección Innovación y Desarrollo de la Universidad de Santiago de Chile http://bit.ly/1mrvqcC