Ir en contra de nuestra naturaleza, implica un aumento de nuestra moral

Introducción: El presente texto es un análisis filosófico muy breve, e inconcluso, sobre la ética en la cultura de la sociedad occidental post-moderna y en relación al veganismo. A partir de su lectura, los invito a través de sus aportes a complementar para ayudarme a concluir este pequeño análisis reflexivo…

  1. Por simple naturaleza, en todo pequeño grupo social hay un (o mas de un) líder , un vocero. El anarquismo implica la renuncia de ese líder natural al abuso de sus facultades de liderazgo en favor de una equidad, implica por lo tanto responder a las necesidades del grupo social en forma de orientador, como lo haría un profesor.
    Si analizamos la historia del comunismo anarquico veremos esto ejemplificado; en cada sociedad anarco-comunista ha destacado un lider, un vocero. Así se nos presentan las figuras de Nestor Makhno y de Buenaventura Durruti, por mencionar algunos. Así y todo esto contrasta totalmente con el centralismo de poder, el liderazgo con tintes de autoridad, como todas las desiciones que relegan la democracia directa en favor de una minoría dirigente, por ejemplo en el comunismo de estado. Y es que a las figuras que sobresalen, vociferan y ordenan en los partidos marxistas (y todos los partidos tradicionales burgueses) se les llama dirigente.

2. Esta renuncia a la naturaleza en favor de un elevamiento moral también puede apreciarse con claridad en el vegetarianismo:
El hombre, carnívoro desde antes de ser un homo-sapiens moderno, ingirió carne que supo proveerle proteínas para desarrollar y expandir sus límites cerebrales. Hoy se ve excento de necesitar consumirla, pudiendo encontrar las proteínas en múltiples alimentos. Así, el hombre vegetariano, renuncia esta vez a la capacidad de depredar a los demás animales con facilidad, en favor de equipararse a un nivel de equidad con ellos.

La unión de estos dos ejemplos pueden ser análogos también a los fundamentos sobre el cual reposa el “anarco-veganismo” propuesto por Brian A. Dominick en 1995.

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