Enormidad

Ruiseñoras y ruiseñores: de este lado tenemos a un gigante que se siente pequeño porque alguien lo ofendió, y de este otro a una hormiga que se siente enorme porque su amor le corresponde. La enormidad y la pequeñez son relativas, y aunque a partir de cierta edad nuestro tamaño no varía, nuestro corazón nos hace sentir que sí, que varía muchísimo, que nos despertamos siendo una pulga y nos vamos a la cama siendo un dinosaurio.

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