Parálisis de sueño

Creo que estaba dormido. Pude haber flotado sobre los árboles y el asfalto, como ánima errante en un limbo. Logré surcar el cielo, atravesar la corteza de verjas volátiles. Ahí, donde cunde el fuego en espirales sin fin y el tiempo es tan dócil como un riachuelo.

Tan pronto me sumergí, contemplé aquello que más me intimidaba. La vasta sucesión de astros colosales, en agonía, resucitando con la vehemencia de una tormenta. Una, tras otra, armonizando la danza más extraordinaria.

Pude haber estado vivo, o atestiguo, que de mi cuerpo disociado se escabulló un espectro irreverente. Una alucinación, quizás.

Mis ojos, siempre en vela, sujetos a los suyos, buscan un atisbo de luz en aquella oscuridad críptica. Es el fin de mi trance, y ahora no sé dónde estoy.

The false mirror — René Magritte
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