
Starbucks y el capitalismo tardío.
Esta semana Starbucks abrió una sucursal atendida sólo por adultos mayores y todo el mundo perdió la cabeza. La cafetería snob dice que esto ayuda a “re-integrarlos” al sector laboral, el mismo sector corporativista que en un inicio los desplazó.
Un barista en Starbucks gana en promedio $4,251 pesos mensuales. Estos puestos laborales, considerados de baja destreza, normalmente son ocupados por jóvenes y que muchas veces esto es su primera experiencia laboral, de esta forma la corporación “justifica” el bajo sueldo que se les paga.
Ahora, Starbucks en un movimiento de publicidad excepcional, toma a un grupo vulnerable de personas que tan solo por su edad ya no son requeridos en el sector laboral corporativista. ¡Personas de hasta 65 años!… Las señoras que venden tamales en la esquina de mi casa tienen más de 65 años. ¿Qué es lo que presume Starbucks?
Si Starbucks en verdad estuviera interesado en el bienestar social, pagaría sueldos que alcancen para dar calidad de vida a sus empleados. Ahh calidad de vida, ese término que se usa para referirnos a algo que todos anhelamos… Pongámoslo en términos monetarios: un sueldo que de calidad de vida debería de alcanzar para pagar servicios, vivienda, vestido, alimentos, entretenimiento y transporte, esto sin contar lujos como ahorro o seguros de gastos médicos, eso es para ricos. El sueldo para que rinda (como dicen los nuevos empleados de Starbucks) ronda en $11,250 .
¿Por qué Starbucks no paga sueldos justos? Si reviso mi libro de Fundamentos de Microeconomía el concepto básico nos dice que es necesaria una mano de obra barata para mantener un precio competitivo en beneficio del consumidor. Pero sabemos que el target de mercado de Starbucks no es sensible a los precios, si el consumidor compra un café Pumpking Latte de más de $60 pesos ¿Por qué Starbucks no distribuye esta riqueza?
Pues esto amigos, es el capitalismo late-stage, donde corporaciones gigantes se aprovechan de conceptos fundamentales del capitalismo pero en lugar de generar riqueza para la sociedad, como en teoría la mano invisible de Adam Smith debería de hacer, las corporaciones acaparan y la acumulan evitando que se desate el bienestar social.
Alsea, la empresa que opera Starbucks en México y LatAm, también opera Domino´s Pizza y Burger King, franquicias que se aprovechan de la teoría de la mano de obra barata no para ofrecer un producto de menor costo sino para maximizar la rentabilidad de la empresa y las utilidades para los accionistas.
El dinero sube y sube de manos pero nunca vuelve a bajar, los empleados más vulnerables siguen viviendo con un sueldo miserable pero ahora como son viejitos debemos aplaudirle a Starbucks por su política social tan generosa. ¿Cuando nos daremos cuenta que el capitalismo late-stage es insostenible social, económica y ambientalmente?
Hoy, Starbucks y su agencia de PR deben de estar encantados con el ROI que todo este circo le está generando. Todas esos consumidores #supercool y #conscientes que irán a la nueva sucursal para comprarle a los viejitos y tomarse la selfie obligatoria con su barista mientras gritan “Caramel Cappuccino Venti con shot de leche de soya para Sophia” “graciaaas sin popote por favooooor”…
