¿SE HAN PERDIDO LOS VALORES?

Muy frecuentemente escuchamos por ahí decir que “ se han perdido los valores” , que los jóvenes no respetan nada, que la tecnología ha desplazado el vínculo familiar y que se ha perdido el respeto hasta por los padres. Pero ¿ es eso realmente así?

En mi trabajo, sobre una pared, se encuentra una fotografía antigua de los fundadores del negocio, abuelos de mis actuales patrones. Por la ubicación de la pared se me hace casi imposible no dirigirle la mirada al menos un par de veces al día a esa foto en la cual se encuentra el señor sentado y su señora parada detrás de él.

Cada vez que veo esa fotografía se me viene a la mente esa frase tan repetida: “ se han perdido los valores”. Porque por el contrario cuando la observo me alegro de no haber vivido en esa época. Me alegro de no tener que llamarlo de “usted” a mi padre o a mi madre y de poder tomar una foto con mi señora muy facilmente y sin tener que estar sentado y ella necesariamente detrás mio. Para algunos pérdida de valores, para mí: pérdida del miedo sobre la autoridad.

Y nada de eso es malo. Se puede tutear a los padres y no faltarles el respeto. Por el contrario, eso afirma la unión y la confianza en el vínculo familiar. Venimos de generaciones orgullosas, que tildaban su accionar como hechos irrefutables. Venimos de “reglasos” en las escuelas, de condenas a homosexuales, de darle vida a bandas de rock que fueron musas de las bandas que paradójicamente hoy esas mismas generaciones critican. Venimos de sociedades que condenan la droga como yo la condeno pero resulta que el boom de estas se lo podemos atribuir a estas generaciones pasadas. Somos descendientes de personas que no tenian las herramientas necesarias para ser críticos, aspecto que profundizaré en otra publicación. Hoy podemos discutir hasta si el Hombre pisó la Luna y con fundamentos. Las noticias, los artículos, los videos, la segunda cara de la moneda está al alcance de casi todos. Podemos ser críticos. Vamos a estudiar lo que queremos estudiar. Escuchamos la música que queremos y tenemos una confianza con nuestros seres queridos, con pilares en el respeto y no en el MIEDO.

No hemos perdido valores, hemos ganado libertad en la medida que no se interfiera en los derechos de los demás.

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