El día que montamos una “escena” delante del Panteón en Roma.

Algo de simpático tienen las fotos completamente no espontáneas, algo de juego y de nuestra capacidad de divertirnos con la realidad y de reírnos de nosotros mismos. En esta foto el carro — si se le puede llamar así — no es de esta chica, en realidad su dueño me dio permiso para colocar a una persona y tomarle una foto. Este mismo señor, quien milagrosamente logró colocar un vehículo amarillo patito en el medio de la plaza del Pánteon, me miró un poco sorprendido cuando la persona que metía dentro del carro no era un conocido mío sino una turista de florida que me pareció vestida con la elegancia suficiente para «parecer» la dueña de un carrito tan «retro», en una de las zonas más lindas de Roma (por supuesto que para pedirle que «escenificara» este papel tuve que pedirle permiso a su enamorado, un chico italiano muy agradable quien, con justa razón, al inicio se mostró bastante suspicaz con mi pedido).

Como dije, el lugar de la foto es increíble, y el carrito «retro» amarillo hacian que la situación fuese fotográficamente imperdible. Ante este tipo de oportunidades es genial saber que las personas a tu alrededor están tan dispuestas como tú a divertirse y a romper un poco con los esquemas; porque de otro modo, si fuésemos demasiado rígidos, fríos, o desconfiados… si no metiésemos carritos amarillos delante del «patrimonio cultural de la humanidad» ni diesemos permiso a extraños a invadir nuestro «statu quo», estas dos fotos jamás hubiesen existido.

Fe de Erratas Universal: Pido disculpas por todos los errores ortográficos. No ando con mucho tiempo para corregir lo que escribo.

(Cosas de fotógrafos: estaba tan ocupado coordinando la foto que finalmente le presté poca atención a la cámara y la tomé con ISO6400, ¡casi me mato!, pero pude recuperarla haciendo magia. Esto supongo que no le interesa a nadie pero quería comentarlo).

Medium en español